Esta es la frase que jamás se le debería decir a un adolescente si se le quiere ayudar, según un psicólogo
En el ámbito de la psicología y la educación emocional, existen una serie de expresiones o 'frasecitas' que en muchos casos sirven para cualquier cosa menos para animar a una persona que se siente afectada por algo. De hecho, pueden tener un impacto más profundo de lo que se cree. Según el psicólogo especializado en adolescencia Alfonso Navarro, existe una pequeña oración que en caso de formularla no ayudará para nada a los afectados, los cuales normalmente suelen estar situados entre los 12 y los 17 años, aproximadamente.
"Hay algo que yo nunca le diría a un adolescente, aunque suene muy bonito, y es esto: 'Yo lo único que quiero es que seas feliz'". El experto no ha querido criticar o cuestionar esa buena intención por parte de un padre o una madre que intenta buscar lo mejor para su hijo, sino que más bien ha tratado de ofrecer una explicación que corrobore por qué esta actividad puede ser de lo más perjudicial.
"Lo que de verdad queremos de nuestros hijos no es que estén felices todo el rato"
"Entiendo que casi siempre viene desde el amor, lo dicen padres, madres, abuelos, desde la mejor de las intenciones", explica. Sin embargo, advierte de que ese mensaje, repetido de forma constante, puede generar efectos emocionales no deseados en quienes lo reciben. El problema, según detalla, aparece en la forma en la que el adolescente empieza a interpretarlo.
"Cuando repetimos constantemente lo importante que es para todos que él sea feliz, empieza a observar continuamente su estado emocional", afirma. Por lo tanto, la principal consecuencia es que ese joven "empiece a preguntarse '¿soy feliz?, ¿esto me hace feliz?, ¿por qué no me siento feliz?, ¿qué me falta para ser feliz?'".
En este sentido, cuando el adolescente "descubre o conecta con que no es 100% feliz, porque no nos equivoquemos, es casi imposible serlo todo el tiempo, puede empezar a pensar que algo falla en él o que su vida no es como debería ser", advierte a la vez que hace hincapié en que puede existir ese riesgo de que aparezca esa sensación de insuficiencia.
Para solucionar los problemas de la salud mental, Navarro propone desmontar esa idea por la que se piensa que hay que estar feliz en todo momento. "La felicidad no es un estado constante; ahí vienen la motivación, la ilusión, la tristeza, la rabia", explica. Con ello, el experto arroja que no es recomendable que un hijo se sienta feliz en todos los aspectos de la vida ni tampoco en todo momento, sino que hay que lograr que "aprendan a vivir y a transitar todas esas emociones, la frustración, el aburrimiento, sin sentir que están fracasando", acaba.