"Pulseo" CMD-sociedades médicas
Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
En los últimos años las organizaciones médico-científicas que agrupan especialistas dominicanos han tenido un posicionamiento superbo, lo que ha rescatado viejas apetencias y resquemores hacia las sociedades médicas.
Las sociedades especializadas ya son dueñas de los temas sanitarios de su especialidad y ganan terreno en temas gremialistas cuando de defender sus médicos se trata, como las luchas contra las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS). Ahora hay que hablar con ellas directamente a la hora de tratar cualquier política nacional de salud y de honorarios médicos.
Anteriormente, los temas de opinión pública en la agenda nacional de salud eran llevados exclusivamente por el Colegio Médico Dominicano (CMD), entidad madre centenaria que aún sigue atrapada en temas meramente gremiales.
Fundadas en República Dominicana en los alrededores de los años 50, del siglo pasado (con la llegada de los primeros médicos especialistas formados en el exterior), mantienen independencia financiera bajo el amparo legal que las rige, la Ley 122-05, de organizaciones sin fines de lucro.
Las sociedades médicas están avaladas por el CMD mediante una resolución del año 2004 cuya sombrilla jurídica es la Ley de Colegiación 63-03. Sin embargo, tienen estatus legal propio y marco legal independiente bajo la sombrilla legal de la citada Ley.
La sombra jurídica de las sociedades les da potestad para manejar sus organizaciones y en la parte financiera también. En este punto, desde hace años tienen el ojo puesto pues manejan millones de pesos a través de captaciones en congresos y otras actividades académicas de actualización.
Para tener una idea del dineral que puede manejar una sociedad especializada hay congresos cuyo costo de montaje asciende a los 20 millones de pesos, de lo cual más del 50 por ciento se queda en las arcas de esas organizaciones para el sustento operativo, compras de propiedades, pagos administrativos y hasta para inversiones en certificados financieros.
Hay sociedades que suman, entre sus cuentas bancarias y certificados de financieros y de inversión, más de 100 millones de pesos, además de locales valorados en hasta 15 millones de pesos.
Esa independencia financiera, institucional y de posicionamiento en la opinión pública ha desempolvado viejas asechanzas del CMD para que las sociedades especializadas vuelvan, de pleno, al aval institucional de su gremio alma mater y quizás para tener más control sobre esas organizaciones.
Ha planteado, el CMD, en una comunicación de fecha 10 de marzo pasado, que antes del primero junio las sociedades convoquen a su membresía y modifiquen sus estatutos para armonizarlos con la Ley 68-03, de Colegiación Médica.
Esto ha desatado un gran temor en las directivas de sociedades médicas y desde ya han celebrado reuniones, declaraciones y movimientos porque entienden que perderán su independencia jurídica y con esto, la financiera.
El abogado especialista en derecho de salud, Gilberto Objío Subero, opinó que las sociedades médicas perderán independencia y el manejo de sus finanzas, entre otros temas, si modifican sus estatutos a fin de armonizarlas con la Ley de Colegiación Médica 68-03, como solicitó el Colegio Médico Dominicano (CMD) a esas entidades.
La bola está echada. Otra cita en el cuadrilátero del mundo médico dominicano. Esperemos a ver qué pasa con ambas con guantes puestos y dispuestas a no ceder un ápice en sus posiciones.
Esto se pone bueno.
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