Mujeres cargan con todo tras la separación: la dura realidad en RD
Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
Santo Domingo.– La ruptura de una relación de pareja ya sea por divorcio, separación o viudez no solo implica el fin de un vínculo afectivo, sino el inicio de uno de los procesos emocionales más complejos que puede experimentar una persona: el duelo.
Así lo explicó Mary Disla Acosta, quien es parte de la Comunidad Betania un espacio de acompañamiento para personas que han atravesado rupturas.
Advierte además que este tipo de pérdida suele ser minimizada socialmente, a pesar de su profundo impacto en la vida individual, familiar y social.
“Cuando tú pierdes una pareja, hay una estructura que cambia totalmente, que se derrumban algunas áreas y se descuidan otras”, afirmó la experta, al referirse a las consecuencias emocionales y prácticas que enfrentan quienes atraviesan una ruptura.
Un duelo invisible que muchos no reconocen
De acuerdo con Disla Acosta, uno de los principales problemas es que muchas personas no identifican este proceso como un duelo legítimo.
“En algunas sociedades no se ve como tal. A veces asumimos una posición de que estamos bien, de que ‘soy fuerte’ o ‘consigo otra pareja’, pero eso es un encubrimiento de un duelo que no se sabe resolver”, explicó.
Este fenómeno, según la especialista, se manifiesta especialmente en los hombres, quienes suelen reprimir sus emociones por presiones culturales.
“Al hombre se le enseñó que no puede llorar, que no puede quejarse. Entonces, cuando no sabe manejar lo que siente, muchas veces recurre al alcohol o a conductas evasivas”, señaló.
Depresión, cambios sociales y crisis familiar
La ruptura no solo impacta a nivel emocional, sino también en la dinámica familiar, económica y social.
“Se entra en una depresión donde empieza el descuido de los hijos, cae la parte económica y cambian las relaciones sociales porque ya no encajas en los grupos donde estabas”, explicó.
La especialista enfatizó que los hijos también viven su propio proceso de duelo, muchas veces más complejo que el de los padres.
“Los hijos están viviendo el mismo dolor, pero no entienden qué está pasando. Eso se nos va de la mano”, advirtió.
El peso de la realidad dominicana
En el contexto de República Dominicana, la situación adquiere dimensiones preocupantes. Según Disla Acosta, cada año se registran entre 25,000 y 28,000 divorcios, lo que ha incrementado significativamente la cantidad de familias monoparentales.
“Somos promatrimonio, pero esa es la realidad. Hay un desquebrajamiento de la familia nuclear como la conocemos”, sostuvo.
La especialista explicó que, en la mayoría de los casos, las mujeres terminan asumiendo la carga principal del hogar.
“La mayoría de las familias monoparentales están sostenidas por una madre o una abuela”, indicó.
El impacto económico y emocional en las mujeres
Uno de los aspectos más críticos tras una separación es el impacto económico, especialmente para las mujeres.
“Cuando hay bienes, la situación puede ser bastante cruel hacia la mujer. Por eso es importante que tenga independencia económica, que tenga su ‘clavito’”, afirmó.
Disla Acosta recomendó que estos temas se aborden antes del matrimonio, para evitar conflictos futuros.
“Hay cosas que deberían plantearse antes de casarse, como el manejo económico y el proyecto de vida”, subrayó.
La importancia del perdón y la reconstrucción personal
Ante este panorama, la especialista destaca la necesidad de trabajar el duelo desde el perdón y la reconstrucción emocional.
“Hay que manejar el duelo desde el perdón, poniendo a Cristo como centro de la vida y organizando nuevamente ese proyecto de vida”, explicó.
Aseguró que, aunque el proceso es doloroso, siempre existe la posibilidad de una nueva etapa.
“Siempre hay una luz, siempre hay una forma de resolver las situaciones cuando tienes claridad”, expresó.
El Retiro Betania es una alternativa de sanación
Como respuesta a esta necesidad, Disla Acosta destacó el trabajo de la Comunidad Betania, un espacio de acompañamiento para personas que han atravesado rupturas.
Este programa ofrece retiros espirituales y terapéuticos que combinan el acompañamiento psicológico, la guía espiritual y el apoyo comunitario.
“Es como desconectarte del mundo por tres días. La gente llega destruida y se va transformada, con herramientas para seguir adelante”, explicó.
El próximo retiro se celebrará del 10 al 12 de abril en Manresa, en Santo Domingo, y está dirigido tanto a hombres como a mujeres.
Un espacio para sanar sin juicios
La especialista resaltó que estos espacios son inclusivos y abiertos a personas de distintas creencias.
“Hemos recibido personas ateas y de diferentes religiones. Lo importante es acompañar el proceso”, indicó.
Además, subrayó que estos encuentros permiten a los participantes liberar culpas y reconstruir su autoestima.
“Cuando tú reconoces que tienes la oportunidad de perdonar y empezar de nuevo, tu visión cambia completamente”, afirmó.
Violencia, salud mental y prevención
Otro de los temas abordados en estos procesos es la violencia en sus distintas formas.
“Hay violencia psicológica que muchas personas no identifican. Y cuando no hay herramientas para manejar conflictos, puede escalar a situaciones graves”, advirtió.
Disla Acosta vinculó esta falta de manejo emocional con el aumento de feminicidios y otros problemas sociales.
“Cuando una persona no sabe cómo resolver, puede terminar reaccionando con violencia extrema”, explicó.
Un llamado a hablar de lo que duele
Finalmente, la especialista hizo un llamado a visibilizar estos procesos y a promover espacios de diálogo y apoyo.
“Es un tema que casi no se toca, incluso en muchas iglesias. A veces se invita a aguantar, pero no se puede justificar el maltrato ni el sufrimiento”, sostuvo.
Reiteró que tomar la decisión de separarse, aunque dolorosa, puede ser un acto de valentía y autocuidado.
“Es una de las decisiones más difíciles, pero también puede ser el inicio de una vida mejor”.
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