Las tasas de alfabetización entre los marroquíes que sufren discapacidad no alcanza el 36%
Un informe de la Alta Comisión de Planificación, basado en los resultados del Censo General de Población y Vivienda de 2024, reveló que la tasa de alfabetización entre las personas con discapacidad en Marruecos no supera el 35,4%, en comparación con el 75,2% de la población general, lo que refleja la continua vulnerabilidad de este colectivo en el ámbito educativo a pesar del paso de los años.
La situación varía enormemente según el género y el lugar de residencia: la tasa de alfabetización entre los hombres alcanza el 47,5%, frente al 23,6% entre las mujeres, mientras que en el centro urbano se registra un 45,1%, en comparación con solo un 23% en el centro rural, lo que indica una doble brecha resultante de la discriminación por motivos de género y discapacidad.
El informe indica que aproximadamente dos tercios de las personas con discapacidad (67,7 %) no han cursado ningún nivel educativo, siendo las mujeres las más afectadas (77,6 %) que los hombres (57,8 %). También se observan importantes disparidades en el nivel educativo según la ubicación geográfica: las poblaciones rurales, en particular las mujeres, siguen siendo las más marginadas, mientras que los hombres urbanos presentan las tasas más altas de escolarización. El informe confirma que la mala escolarización aumenta la vulnerabilidad de este grupo, ya que limita las oportunidades de integración profesional, incrementa la dependencia económica y reduce el acceso a la información, los servicios de salud y los derechos sociales, obstaculizando así su independencia y plena participación en la vida comunitaria.
El informe atribuye esta situación a una serie de limitaciones estructurales, entre las que destacan la falta de escuelas inclusivas, la escasez de profesores cualificados, la debilidad de las infraestructuras y la insuficiencia de los mecanismos de apoyo educativo, además de las limitadas iniciativas para promover una cultura de aprendizaje a lo largo de la vida.
Estas cifras tan elevadas plantean una cuestión fundamental sobre el papel del Ministerio de Solidaridad y Desarrollo Social a la hora de abordar esta brecha, especialmente porque se trata de un colectivo que sufre una doble marginación por motivos de género y discapacidad y que necesita una estrategia clara y urgente para garantizar su integración educativa y socia, subraya Rue20.