Papalotes de sueños
Las áreas del Castillo de La Punta fueron el escenario perfecto para que varios infantes celebraran el Festival del Papalote Por la paz y contra el bloqueo, una jornada donde la creatividad de los más pequeños se unió a la memoria histórica y al más firme reclamo de justicia de nuestra nación.
La cita, convocada por la Organización de Pioneros José Martí (OPJM) y la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), próximas a celebrar sus aniversarios de fundadas, reunió a 65 pioneros de los municipios de Centro Habana y La Habana Vieja para que empinaran sus sueños.
Pero más allá del vuelo de cometas, la jornada tuvo un momento cumbre que marcó su esencia: la lectura de una carta colectiva contra el imperialismo, escrita desde la sensibilidad y la valentía.
«Nuestros papalotes son más que papel e hilo: son mensajes de paz que se elevan frente a quienes solo saben sembrar odio», expresa el texto, cuyo mensaje resonó en cada rincón del recinto histórico.
En la jornada también se reconoció el talento y la dedicación de los participantes. Un jurado integrado por maestros recorrió cada área para evaluar las obras, destacando en las categorías de papalotes tradicionales, creativos, ecológicos y alegóricos. Los trabajos más sobresalientes recibieron certificados y premios especiales.
La iniciativa fue el resultado de un intenso trabajo colectivo que comenzó semanas atrás en las escuelas. Los guías de destacamento, junto a las familias, acompañaron a los niños en la confección de los papalotes, priorizando el uso de materiales reciclables.
Así, cada cometa se convirtió en una obra de arte cargada de simbolismo para celebrar el cumpleaños de la OPJM. No faltaron imágenes y frases alusivas al centenario del natalicio de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, fundador de la organización.
Fue una fiesta de la integración escuela-familia-comunidad, donde no solo se volaron papalotes… también se elevaron ideas, memoria y valores, pues como apuntó Chaveli Arencibia Martell, presidenta nacional de la OPJM, este fue un acto que condena la asfixia imperialista a través de la alegría de los niños cubanos.