La mezclilla llegó para quedarse… y reciclarla
Cuentan que fue el comerciante alemán Levi Strauss quien en 1853 catapultó a la fama la mezclilla al utilizarla en la confección de ropa de trabajo para mineros, granjeros y vaqueros en Estados Unidos. El tejido resultó ser tan resistente y práctico que ha perdurado en el tiempo y hoy «pasea» por las calles de todo el orbe.
Y tan resiliente e insistente ha sido, que incluso cuando una prenda de vestir aparentemente ha dejado de ser útil, inmediatamente puede «renacer» —cual Ave Fénix— y convertirse, de pronto, en un objeto de diseño único. De manera que si crees que alguna de tus sayas o pantalones de mezclilla están llegando al final de su primera vida, pues sigue leyendo hasta el final para que le encuentres segundas oportunidades y nuevos usos a tus prendas.
Mis ideas favoritas son las que emplean los bolsillos traseros de los jeans, acaso porque aflora la coleccionista que vive en mí, o quizás porque me resulta un tanto motivador ir recopilando bolsillo a bolsillo hasta completar una nueva textura muy interesante que podría ser luego la base para confeccionar nuestros cojines, bolsos, delantales, organizadores o alfombras.
En cambio, solo necesitas un par de bolsillos para crear un original juego de agarraderas para decorar tu cocina, o para regalar a alguien que guste y disfrute de accesorios únicos. Con las trabillas y fajas puedes conseguir originales pulseras, manillas, aretes… Las opciones son tantas que necesitaremos volver luego sobre este tema porque no podremos agotarlo esta vez.
Cualquiera que sea la opción que tomes, el resultado será un accesorio muy original para ofrecerle más encanto a tu hogar o a tu estilo al vestir. Recuerda que en Así de Fácil solo te proponemos, la versión final, va por ti.
Regresa la próxima semana para seguir convirtiendo juntos una simple idea en una gran solución.