Martes Santo: el día de la controversia y la reflexión
Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
Hoy, Martes Santo, conocido también como el “Martes de la Controversia”, no es un día cualquiera dentro de la Semana Santa.
Su lectura puede resultar más difícil porque nos invita a adentrarnos en los momentos de tensión que rodearon a Jesús, cuando su mensaje comenzó a ser cuestionado y anunció que sería traicionado por uno de sus discípulos.
Tras el tono más íntimo y de servicio del Lunes Santo, centrado en gestos de amor y cercanía, el relato del Martes Santo introduce la confrontación.
Es la jornada en la que Jesús empieza a enfrentarse a las dudas y críticas de quienes detentan el poder religioso y político, mientras la palabra que días antes inspiraba a las multitudes, ahora provoca cuestionamientos y sospechas.
Este día forma parte del camino hacia el Triduo Pascual, núcleo central del año litúrgico, que abarca desde la tarde del Jueves Santo hasta la Vigilia Pascual del Sábado Santo, cuando se recuerda la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Cristo. En este contexto, el Martes Santo representa la fase de crisis, el “durante” de la tensión: Jesús, que hasta hace poco era recibido con aplausos y reconocimientos, comienza a ser mirado con desconfianza.
El Evangelio de Juan registra uno de los momentos más significativos de la jornada: en medio de la cena con sus discípulos, Jesús anuncia que será traicionado: “En verdad, en verdad os digo que uno de vosotros me entregará.”
Con un gesto aparentemente simple, mojar el pan y ofrecérselo a Judas Iscariote, Jesús revela quién será el traidor, anticipando además la negación de Pedro y mostrando que la fractura no es solo externa, sino también interna, en su círculo más cercano.
El Martes de la Controversia invita a la reflexión, a la oración y al recogimiento. Prácticas como el Vía Crucis, el examen de conciencia y la confesión se convierten en herramientas para pasar de la duda y la división hacia la reconciliación interior.
El Papa León XIV, en su mensaje de este 31 de marzo, lleva el sentido de la jornada al presente, recordando la dificultad que enfrentan los sacerdotes y la comunidad en la vida diaria:
“Cuando la soledad pesa, las dudas oscurecen el corazón y el cansancio parece más fuerte que la esperanza.”
El Pontífice enfatiza que los sacerdotes no son héroes solitarios ni funcionarios perfectos, sino hijos amados y pastores sostenidos por la oración de su pueblo. Su llamado es claro: escuchar sin juzgar, agradecer sin exigir perfección y acompañar con cercanía y oración sincera.
Así, el Martes Santo no solo revive un momento crucial antes de la crucifixión, sino que también nos invita a ver que la fe atraviesa crisis y que es en esos momentos de tensión donde se define si surge la ruptura o la reconciliación.
La Semana Santa continúa con el Miércoles de la Traición, paso previo al Triduo Pascual, donde se culminará la historia de la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Jesús.
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