La ley de pena de muerte aprobada por Israel recibe un aluvión de críticas
“A partir de hoy, todo terrorista sabrá, y el mundo entero sabrá, que quien quite una vida, el Estado de Israel se la quitará”, declaró Itamar Ben Gvir, el ministro de Seguridad Interior y uno de los promotores del proyecto de ley que convierte la pena de muerte por ahorcamiento en sentencia por defecto para los palestinos condenados en tribunales militares por ataques mortales.
Tras la aprobación de la medida, muchos de los presentes en el parlamento estallaron en vítores, Ben Gvir alzó una botella como celebración y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien había acudido a la cámara para votar a favor en persona, algo que no se supo si pasaría hasta el último momento, permaneció impasible.
Netanyahu se había pronunciado en diversas ocasiones en contra de la pena de muerte a lo largo de su carrera política, un asunto que la extrema derecha ha traído varias veces a la conversación política.
Las principales organizaciones de derechos humanos de Israel condenaron la ley inmediatamente tras su aprobación como “un acto de discriminación institucionalizada y violencia racista contra los palestinos”. Y la Asociación por los Derechos Civiles en Israel presentó un recurso de apelación ante el Tribunal Supremo de Israel a los pocos minutos.
“No es judía, no es democrática y tampoco es eficaz en materia de seguridad”, declaró Gilad Kariv, diputado del partido opositor Demócratas y rabino reformista, refiriéndose a la ley. “Está redactada de tal manera que, en la práctica, un terrorista judío como Baruch Goldstein no sería condenado a muerte”, escribió en X. Goldstein mató a 29 palestinos que rezaban en la Tumba de los Patriarcas en Hebrón en 1994.
Especialistas en derecho y seguridad, incluidos dos exjefes del Shin Bet, la agencia de inteligencia israelí, declararon ante el comité que redactó la legislación que la pena de muerte no disuade a los terroristas. En una carta dirigida al Comité de Seguridad Nacional, afirmaron que la legislación "perjudicaría gravemente la seguridad del Estado de Israel y de sus ciudadanos" y constituye una "severa desviación de las normas aceptadas en Israel desde su fundación y aceptadas en la gran mayoría de los regímenes democráticos del mundo".
Por su parte, el presidente palestino, Mahmud Abás, condenó la ley como una violación del derecho internacional y un intento fallido de intimidar a los palestinos.
“Tales leyes y medidas no doblegarán la voluntad del pueblo palestino ni debilitarán su firmeza”, declaró Abás en un comunicado.
La pena de muerte es legal según las leyes de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), así como en la mayoría de los países de Oriente Medio que rodean a Israel. La Unión Europea, donde la pena de muerte está prohibida en sus 27 Estados miembros, también condenó la nueva ley.
“La Unión Europea se opone a la pena capital en todos los casos y bajo cualquier circunstancia”, declaró un comunicado de política exterior del bloque. “La pena de muerte es una violación del derecho a la vida y no puede ejecutarse sin violar el derecho absoluto a no ser sometido a tortura ni a otros malos tratos. La pena capital tampoco tiene un efecto disuasorio probado y hace irreversibles los errores judiciales”.
En respuesta a la votación, Estados Unidos declaró que “respeta el derecho soberano de Israel a determinar sus propias leyes y penas para las personas condenadas por terrorismo”.
“Confiamos en que dichas medidas se llevarán a cabo con un juicio justo y respetando todas las garantías y protecciones procesales aplicables”, afirmó un portavoz del Departamento de Estado de EEUU.