Trayecto de voluntades
Cada especialista, desde el pediatra que busca antibióticos hasta el cirujano que necesita suturas de calidad, enfrenta la misma dificultad: la escasez de insumos básicos en la salud pública que genera el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a la nación por Estados Unidos.
Es una realidad que hoy se ha acrecentado y sufre, en primera instancia, nuestra población. Pero ante ese contexto el factor humano se agiganta y, en la actualidad, son muchos los profesionales que se crecen a las limitaciones de todo tipo.
Los jóvenes de las Ciencias Médicas son un ejemplo de ello. Así lo reflexionaron este lunes en el hospital clínico quirúrgico Manuel Fajardo, donde contaron cómo deben sortear las adversidades en la vida cotidiana de un centro hospitalario, en las universidades de Ciencias Médicas o en los centros de investigación.
Las cifras no dejan mentir, están ahí, a la vista de todos con su contundencia. Para Carema Sarabia, residente de 2do. año de Inmunología, los números en ocasiones llegan a ser fríos. «Nosotros vemos cuánto sufre un paciente cuando el bloqueo no permite el acceso a determinada tecnología o medicamento», expresó.
«El déficit de fármacos, tanto del cuadro básico como de los nuevos medicamentos de tercera generación para la anticoagulación, constituye un desafío diario en la atención médica en nuestras instituciones», señaló luego la doctora María Carla Torres, quien cursa el 3er. año de Cirugía Cardiovascular.
La infraestructura hospitalaria también enfrenta tensiones, dijo. El cuerpo de guardia de urgencias médicas cardiovasculares, diseñado para seis camas, se ve con frecuencia sobrepasado por la llegada de hasta 25 pacientes. Esta sobrecarga genera estadías prolongadas, falta de insumos y dificultades para realizar diagnósticos oportunos. «Y es que el bloqueo toca todos los aspectos», agregó.
El transporte es otro obstáculo que condiciona la práctica médica en el país. Según relata Enmanuel Zayas, llegar al hospital puede convertirse en una odisea, con largas esperas y recorridos que se extienden más de lo previsto. «Sin embargo, la voluntad de brindar el servicio, de atender a los pacientes, nos mantiene activos», destacó.
Así lo ratificaron en el diálogo que sostuvieron este lunes en presencia de Meyvis Estévez Echevarría, primera secretaria del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas, y Tania Margarita Cruz Hernández, viceministra primera de Salud Pública, en las cercanías de otro 4 de Abril.
La narrativa que emerge de sus testimonios es la de un esfuerzo colectivo constante por sostener la salud pública en condiciones tan adversas. Su práctica diaria es un recordatorio de que la medicina no se reduce a fármacos y equipos, sino que también se nutre de voluntad, ingenio y compromiso social.
Aunque el bloqueo impone límites dolorosos, ellos encuentran en su vocación la fuerza para seguir adelante, con la esperanza de que algún día las barreras se levanten y puedan ejercer su profesión en igualdad de condiciones.