El milagro de Cristian Pérez en Madrid: "He vuelto a nacer"
La tarde del Domingo de Ramos en Las Ventas estuvo a punto de convertirse en tragedia, pero terminó en un milagro con nombre propio: Cristian Pérez. El torero manchego, que regresaba a Madrid tras dos años de olvido y sacrificios, pagó un alto tributo de sangre con una cornada de 20 centímetros y un palizón físico que dejó helado al coso venteño. Desde la Clínica La Fraternidad, dolorido pero con la conciencia tranquila, el diestro es rotundo sobre lo vivido ante los toros de Dolores Aguirre: "Siento que he vuelto a nacer y que Dios me puso en el día que debía".
Pérez era plenamente consciente de que su confirmación de alternativa era un "todo o nada". Antes de hacer el paseíllo, buscó el rincón del patio de cuadrillas donde se colocaba su referente, Iván Fandiño, y besó la piedra en señal de respeto y rebeldía. "Sabía que tenía que tener una tarde de entrega absoluta; era el día de tirar la moneda y que saliera cara o cruz", confiesa. Esa determinación le llevó a cuajar una vuelta al ruedo de peso en su primero, pero fue en el sexto cuando el drama hizo acto de presencia al ser volteado violentamente: "Me movía como un trapo y en el suelo ya estaba noqueado".
La fe y la raza de Cristian se hicieron patentes en la propia enfermería de la plaza. A pesar de tener la pierna destrozada por una trayectoria que rodeó la tibia y contundió la arteria, el albaceteño intentó reincorporarse para volver al ruedo. "Quería salir a toda costa porque veía que la faena iba encaminada a un triunfo grande, pero al intentar ponerme de pie no podía mover ni el cuello ni la espalda", relata sobre el momento en que el doctor García Padrós tuvo que dormirle para intervenirlo quirúrgicamente.
Para el joven matador, este bautismo de sangre no es un fracaso, sino el "oxígeno" necesario para volver a sentirse vivo en la profesión. Tras meses de soledad en el campo y con apenas siete corridas en su haber, Pérez siente que Madrid ha rugido con su verdad. "Nadie esperaba este nivel tras tanto tiempo parado; me alegra que el aficionado y los profesionales hayan visto el esfuerzo y que me empiecen a respetar mucho más", afirma con la esperanza de que este percance le abra las puertas de las ferias..
El parte médico, calificado de grave, habla de una recuperación lenta que requerirá de pruebas neurológicas para descartar daños mayores en las vértebras. Sin embargo, para Cristian Pérez, las cicatrices son "medallas" que se consiguen en el camino hacia la figura del toreo. "Prefiero el tributo de sangre en Madrid que estar sentado en el sofá de casa", sentencia un torero que ha demostrado que el valor no tiene límites cuando se tiene la cabeza despejada y el alma puesta en el triunfo.
Hoy, mientras los calmantes atenúan el dolor de una tarde épica, el nombre de Cristian Pérez suena con fuerza en todos los mentideros taurinos. Su milagrosa supervivencia y su capacidad para ponerse "de verdad" ante la dureza de Dolores Aguirre han marcado un antes y un después en su carrera. Madrid ya espera el regreso de un hombre que lanzó la moneda al aire y, a pesar de la cornada, consiguió que el mundo del toro volviera a creer en su rebeldía y su destino.