Los neurólogos alertan del aumento de niños con síntomas similares al autismo por el abuso de pantallas
«Los niños que pasan largas horas frente a los estímulos digitales pueden mostrar una falta de respuesta al nombre, escaso contacto ocular y una preferencia por el aislamiento, que imitan a las conductas autistas«, ha advertido la cocoordinadora del Grupo de Trabajo de Trastornos del Neurodesarrollo de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP), la doctora Begoña Huete. Asimismo, ha alertado que este fenómeno va en aumento en los últimos años.
«Esto debería hacernos conscientes de la importancia de educar a las familias sobre los riesgos de la digitalización precoz«, ha indicado, en relación con el conocido como ‘autismo digital’, que no constituye una categoría diagnóstica oficial pero se traduce en menores con síntomas similares al trastorno del espectro autista (TEA) por el abuso de pantallas. Ello interfiere en los procesos más importantes del neurodesarrollo, relacionados con la interacción social recíproca.
Puede revertirse retirando las pantallas
Los profesionales han advertido de este incremento de casos en este sentido en las consultas de neuropediatría. Ante ello, Huete defiende que distinguir entre un TEA de base neurobiológica y el impacto del abuso digital es fundamental. Según ha señalado, el cerebro infantil requiere de la interacción humana, del cara a cara, para aprender no solo el lenguaje expresivo, sino también la pragmática del lenguaje, la atención conjunta y la regulación emocional.
«Cuando estos estímulos naturales son sustituidos por una pantalla, lo que vemos es un ‘retraso’ en el desarrollo de las áreas prefrontales que, afortunadamente, en muchos casos puede revertirse retirando las pantallas y a través de programas de estimulación», ha asegurado.
En la misma línea se ha mostrado la Asociación Española de Pediatría (AEP), que recomienda la exposición cero a pantallas hasta los seis años; de una hora al día, como máximo, entre los siete y los 12; y de dos horas, incluyendo la jornada escolar, de los 13 a los 16; y siempre bajo la supervisión de un adulto.
También aumentan los diagnósticos de autismo
En cuanto al autismo, desde la SENEP han recordado que es una condición del neurodesarrollo de base neurobiológica, que se manifiesta fundamentalmente a través de dificultades persistentes en la comunicación social y en la interacción, así como por la presencia de patrones de comportamiento, intereses, o actividades restrictivas y repetitivas. En España, se estima que afecta a una de cada 100 personas, lo que implica una población de aproximadamente 500.000 personas.
Además, tal y como ha indicado Huete, se ha producido un aumento progresivo de los diagnósticos durante las últimas dos décadas, incremento que no responde a un único factor etiológico, sino a una compleja interacción de factores clínicos, diagnósticos y sociales. Junto a ello, ha destacado la formación de los neuropediatras, que han perfeccionado su capacidad de observación clínica, lo que permite identificar signos que antes se atribuían a otros trastornos del aprendizaje o del lenguaje.
«La mayor concienciación a nivel social también juega un papel clave y los padres y educadores están hoy en día más alerta ante las señales de riesgo, lo que ha reducido la edad media de sospecha, aunque el diagnostico final sigue estando en torno a los entre cuatro y cinco años«, ha puntualizado.