Transportes deja en el limbo al segundo aeropuerto en Madrid
Madrid no parece que vaya a tener un segundo aeropuerto a corto plazo. Aunque su construcción tampoco está del todo descartada. Más bien parece que el proyecto para convertir el aeródromo de Casarrubios-El Álamo, ubicado en una zona limítrofe entre Madrid y Toledo, en una infraestructura auxiliar a Barajas se encuentra en un limbo administrativo.
Según explica en una respuesta parlamentaria el Gobierno, la propuesta para construir un segundo aeropuerto en Madrid se encuentra actualmente "en fase de análisis de informe por parte de los organismos competentes", sin que se añadan más detalles al respecto del momento de su tramitación en el que está.
El proyecto conocido como Air City Madrid Sur fue presentado al entonces Ministerio de Fomento en 2019 y, según sus promotores, fue recibido con buenos ojos por el Gobierno. Sus impulsores defendían que Barajas sería incapaz de absorber por sí solo el crecimiento del tráfico aéreo previsto para los próximos años. La capacidad de la infraestructura madrileña es de 70 millones de pasajeros y su plan director prevé incrementarla hasta los 80 millones. Sin embargo, un estudio de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) esgrimido por los promotores de Air City Madrid Sur aseguraba entonces que en 15-17 años el tráfico en España aumentaría en entre 70 y 80 millones de viajeros. Para absorber este incremento y generar más demanda es para lo que, según sus promotores, un segundo aeropuerto en Madrid constituye una gran oportunidad.
Ampliar barajas
Sin embargo, desde el Ministerio de Transportes apuestan por ampliar Barajas para dar respuesta a la nueva demanda. Como recuerda la respuesta parlamentaria, en la propuesta del Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA) de Aena para el periodo 2027-2031 se contempla un importante volumen de inversión para dicho periodo, de 9.991 millones de euros de inversión regulada, que incluye actuaciones de importante calado en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas -que supera los 4.000 millones de euros- orientadas a reforzar su capacidad operativa, entre ellas la ampliación de las terminales T4 y T4S y la construcción de un nuevo procesador terminal, "con el objetivo de dar respuesta a la evolución prevista del tráfico aéreo y a los nuevos retos del sector durante los próximos años".
En su respuesta, el Ejecutivo también asegura que Aena no contempla el cierre del Aeropuerto de Madrid-Cuatro Vientos pese a las nuevas viviendas que se van a levantar en los terrenos próximos de Campamento. Según el Gobierno, sus infraestructuras e instalaciones "permiten atender la demanda existente de vuelos de aviación general y formativos, además de dar también servicio a aeronaves institucionales (Policía, DGT, etc)".
Con respecto a las referencias a la seguridad de este aeropuerto, el Gobierno dice que la operativa, las infraestructuras y las operaciones aeronáuticas que se desarrollan en el mismo se encuentran sometidas a un estricto marco normativo en materia de seguridad operacional, tanto europeo como nacional, supervisado por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA).