Es considerado el Hawái de Europa y es el destino más popular del mundo
Con la llegada del buen tiempo, las ganas de tomar el sol en la playa aumentan considerablemente. A pesar de que en estos momentos las temperaturas no son las óptimas para bañarse, muchas personas aprovechan ese creciente deseo para comenzar a planificar sus vacaciones de verano. Como cada año, destinos como Hawái o las Maldivas se convierten en las opciones preferidas para aquellos que quieren disfrutar de un estupendo clima y de aguas cristalinas. No obstante, existe una alternativa bastante cercana para aquellos que no quieren alejarse tanto, ni renovar el pasaporte.
Nuestra vecina Portugal es conocida por sus maravillosos paisajes costeros y gastronomía mediterránea. Gracias a ello, ciudades como Lisboa, Oporto o Sintra son opciones seguras para aquellos que quieren cambiar de país sin tener que pasar largas horas de avión. No obstante, para aquellos viajeros que desean un destino más exótico, existe un conjunto de islas portuguesas que son popularmente conocidas como "el Hawái europeo": Madeira.
Este archipiélago, situado en el Atlántico, se encuentra incluso más cerca que las Islas Canarias, a 1000 kilómetros de la península y a tan solo 500 kilómetros de las costas marroquíes. Por ello, ofrece un clima subtropical, con temperaturas que no superan los 25 grados, convirtiéndolo en un destino ideal para aquellas personas que desean largos días de playa sin tener que pasar un calor sofocante. Por ello, la popularidad de estas islas ha ido aumentando con los años, llegando a convertirse en el destino más popular de cara al 2026 según los Premios Traveller's Choice de la página web de viajes, TripAdvisor.
Funchal, la ciudad portuguesa con 500 años de historia y amplia variedad gastronómica
Una de las zonas más turísticas e imprescindibles de visitar durante el viaje es Funchal, la capital de la isla de Madeira. Esta ciudad se encuentra en el sur y fue la primera ciudad portuguesa erigida en el territorio en el siglo XV. Su nombre tiene su origen en la palabra 'funcho', hinojo en español, debido a la alta presencia de la planta en la zona. 500 años después de su fundación, la ciudad ofrece diferentes puntos turísticos como su casco histórico, diversos museos y librerías y la presencia de un mercado tradicional en el que poder probar diferentes ingredientes tradicionales.
Al tratarse de una isla, y al igual que pasa en otras ciudades costeras portuguesas, la presencia de diferentes tipos de pescados y mariscos protagoniza una gran cantidad de recetas tradicionales en Madeira. Uno de los platos más típicos son las lapas a la parrilla, preparadas con un chorrito de limón, y el bife de atún, que consiste en filetes de atún marinado, frito y adobado. Sin embargo, también existen otros platos para aquellos a los que no les guste especialmente el pescado, como el picado regional, que son trozos de carne en salsa y con patatas, y la sopa de trigo, que también suele incluir diferentes tipos de carne y verduras.
Gran cantidad de piscinas naturales y diversidad en la arena de sus playas
Por otra parte, y similar a lo que ocurre en sus vecinas Islas Canarias, Madeira cuenta con una amplia cantidad de piscinas naturales. Estas piscinas fueron creadas por la erosión del mar en la roca volcánica, ofreciendo una experiencia de baño relajante y única, rodeada de acantilados. Las más conocidas son las piscinas de Porto Moniz, las cuales cuentan con 3.800 metros cuadrados en los que se incluye una piscina infantil, vestuarios, parque infantil y aparcamiento.
No obstante, esta no es la única opción; también es bastante reconocido el complejo balneario Doca do Cavacas y las piscinas naturales de Seixal. Asimismo, Madeira también cuenta con playas de arena negra, como Porto de Seixal; de arena dorada, Praia do Machico; o de guijarros o piedras, como Praia de Faial. Todo ello convierte a la isla de Madeira, de solo 57 kilómetros de longitud, en un territorio con una multitud de escenarios y opciones para los amantes del mar.
La opción ideal para los amantes del senderismo, con rutas para todos los niveles
Además, sus paisajes montañosos y con gran diversidad de vegetación ofrecen el escenario perfecto para los amantes del senderismo y de las aventuras en la naturaleza. Este territorio se caracteriza por la presencia de levadas o red de canales de riego de 2.200 kilómetros de longitud, los cuales permiten disfrutar de la naturaleza de la isla realizando rutas suaves y asequibles para senderistas de diferentes niveles. No obstante, también existen otras opciones más complejas, incluyendo actividades como el barranquismo.
Las levadas fueron construidas a mediados del siglo XVI y presentan canales con una profundidad de 50 centímetros, los cuales tenían la función de transportar el agua hacia el sur de la isla. Esto era esencial para garantizar el riego de las plantaciones y el abastecimiento de agua de las poblaciones que se encontraban más al sur, una región mucho más seca que el norte. Las más conocidas son las levadas de Caldeirao Verde, Risco o Barreiros, permitiendo observar auténticas obras de la ingeniería combinadas con la presencia de la diversa vegetación que mezcla lo mediterráneo con lo subtropical.
Por tanto, más allá de su buen clima y calidad de sus playas y piscinas naturales, Madeira ofrece diferentes tipos de turismo capaces de adaptarse tanto a los viajeros que lleguen para disfrutar de tiempo de descanso y calidad con su familia y aquellos más atraídos por el turismo de senderismo y deportivo. Todo ello incluso más cerca que las Islas Canarias, por lo que se evitan las largas horas de vuelo y la necesidad de renovar el pasaporte.