La mitad de las empresas abandona el teletrabajo: vuelve la presencialidad en la oficina
- El retroceso del teletrabajo
- Más control y más coordinación
- Flexibilidad sí, pero con límites
- Un modelo que se estabiliza
- El factor humano, en el centro
Según la Guía del Mercado Laboral 2026 elaborada por Hays, el 50% de las compañías trabaja de forma presencial, frente al 38% del año anterior, lo que confirma un cambio de tendencia en la organización del trabajo.
Detrás de esta decisión, las empresas apuntan a la necesidad de coordinar mejor a los equipos y controlar el rendimiento de forma directa.
Este movimiento se produce en un contexto de incertidumbre económica y presión por la productividad, donde las organizaciones priorizan la eficiencia y los resultados.
La encuesta, basada en más de 4.300 empresas y profesionales en España, refleja que el modelo híbrido pierde peso, mientras las compañías apuestan por esquemas más estructurados y controlables.
El retroceso del teletrabajo
El cambio no es menor. El informe muestra cómo el modelo híbrido con estructura fija, que dominaba en los últimos años, cae del 50% al 31% en solo un año, mientras que el teletrabajo puro queda reducido a una opción prácticamente residual, con apenas un 3% de implantación.
En paralelo, crece tímidamente el modelo híbrido flexible, que alcanza el 16%, lo que sugiere que las empresas no eliminan del todo la flexibilidad, pero sí la reconfiguran. El resultado es un escenario donde la oficina recupera centralidad como espacio de trabajo.
Este giro responde, en parte, a la necesidad de reordenar dinámicas internas tras un periodo marcado por la dispersión del trabajo. Las compañías buscan ahora mayor cohesión, especialmente en equipos sometidos a cambios constantes o en sectores donde la colaboración es clave.
Más control y más coordinación
Aunque el informe no habla de un rechazo frontal al teletrabajo, sí deja entrever las razones que explican esta evolución. En un entorno donde el 81% de las empresas prevé contratar en 2026, la gestión de equipos se convierte en un factor crítico.
La presencialidad facilita, según trasladan las organizaciones, una coordinación más ágil, una comunicación más directa y un seguimiento más cercano del desempeño. Todo ello resulta especialmente relevante en un momento en el que las empresas compiten por talento escaso y necesitan maximizar la productividad.
Además, el informe señala que la contratación se concentra en perfiles técnicos y digitales, lo que implica trabajo en proyectos complejos que, en muchos casos, requieren interacción constante y toma de decisiones rápida.
Flexibilidad sí, pero con límites
El regreso a la oficina no significa, sin embargo, un retorno completo al modelo previo a la pandemia. Las empresas tratan de equilibrar sus necesidades con las demandas de los trabajadores, que siguen valorando la flexibilidad.
De hecho, el 47% de las compañías ya ofrece flexibilidad horaria, una medida que gana peso como herramienta para mejorar el clima laboral y reducir el absentismo. Esta fórmula permite mantener cierto margen de autonomía sin renunciar a la presencia física.
Los datos apuntan a que este equilibrio está funcionando. La satisfacción con la conciliación entre vida laboral y personal alcanza el 72%, siete puntos más que el año anterior. Es decir, aunque se trabaja más desde la oficina, las condiciones han evolucionado para adaptarse mejor a las necesidades de los profesionales.
Un modelo que se estabiliza
La tendencia hacia la presencialidad no parece coyuntural. Según el informe, el 82% de las empresas no prevé cambios en su modelo de trabajo a corto plazo, lo que indica que muchas organizaciones consideran que han encontrado un punto de equilibrio.
Solo una minoría contempla aumentar la flexibilidad (12%) o reforzar aún más la presencialidad (6%), lo que sugiere que el mercado laboral entra en una fase de mayor estabilidad tras años de transformación acelerada.
En este nuevo escenario, la oficina deja de ser solo un lugar físico para convertirse en un espacio estratégico donde se articulan la cultura empresarial, la colaboración y la toma de decisiones.
El factor humano, en el centro
Pese al retorno a la presencialidad, el informe subraya que las prioridades de los trabajadores han cambiado. El salario ya no es el único factor determinante, y cada vez cobran más importancia elementos como el bienestar, la flexibilidad y el ambiente laboral.
Esto obliga a las empresas a replantear su propuesta de valor. No basta con exigir presencia física: es necesario ofrecer condiciones que justifiquen ese modelo.
La competencia por el talento, en un mercado donde el 93% de las empresas tiene dificultades para encontrar profesionales cualificados, refuerza esta presión.
Así, el regreso a la oficina no se entiende como una marcha atrás, sino como una redefinición del equilibrio entre control y autonomía.