“Dos por uno”: el PP ve en las andaluzas una oportunidad para atestar el mayor golpe a Sánchez… y contener a Vox
Como dijo el poeta aquel: “Llegar a la meta cuesta, que cuesta tanto llegar, que cuando ya estás en ella, mantenerse cuesta más”. Caen de pie los versos de Manuel Alejandro, hijo predilecto de Andalucía, para describir el reto (casi imposible) que tiene por delante Juanma Moreno: reeditar una mayoría absoluta en la tierra que un día fue del PSOE. Amarrar otra legislatura más sin compañías.
Tanto los sondeos internos y como los publicados recientemente, por ejemplo, el que lleva este lunes LA RAZÓN, animan, y de qué manera, al presidente de la Junta y candidato a la reelección en las elecciones del próximo 17 de mayo. Con la debida prudencia. Porque, martillean los suyos, “es muy muy difícil”.
Pero lo más importante es que el umbral -tan deseado como impuesto por su realidad política- está al alcance de la mano. La cifra soñada no es otra que 55 escaños, con los que, dicho sea de paso, nadie fantaseó en las anteriores elecciones. Porque parecía una quimera. Y todavía hoy lo sigue pareciendo. “Dependemos de los restos. Todo se va a decidir por puñados de votos en las ocho provincias”.
Entonces, el reto era bien distinto: sumar más diputados que toda la izquierda para poder dejar a Vox fuera de San Telmo. La teoría, constituida falazmente con la victoria de Ayuso, era que si el PP sólo necesitaba la abstención del partido de Santiago Abascal, no había necesidad ni exigencia de pactar una coalición.
Ahora, la realidad es bien distinta. Si al PP le falta un solo diputado para conseguir la mayoría absoluta, Vox tratará de imponer todas sus condiciones. Y pedirá sillones. Como ha sucedido en Extremadura, que configuró un nuevo marco. Abascal, dos años después de romper los gobiernos autonómicos, decidió que llegó la hora de volver.
Por tanto, Juanma Moreno es perfectamente consciente de que si se queda a un solo diputado de la absoluta, Abascal no le brindará un apoyo gratis y menos aún sin la contrapartida de pisar moqueta. En las filas populares creen que Vox, fruto de su primavera electoral, “está muy subido”. Tanto, dicen, que “dificulta los pactos porque se cree que nada le pasa factura”.
Al respecto, los mandos populares, en su planteamiento de lo que está por venir, ven en las andaluzas la oportunidad de cobrarse un “dos por uno”. Uno: atestar un golpe mortal a Pedro Sánchez con una derrota histórica de su número dos, María Jesús Montero. Y dos: neutralizar la subida de Vox, que ya menguó con respecto a sus expectativas en los anteriores comicios de Castilla y León.
Aseguran distintos dirigentes del PP que si el PSOE cosecha su peor resultado histórico donde antaño tuvo su mayor granero de votos y se sitúa por debajo de los treinta escaños actuales, a Sánchez le será prácticamente imposible prolongar la legislatura más allá de las municipales y autonómicas del 2027. “Los suyos no le van a dejar, va a tener que convocar antes. Porque sus alcaldes no se lo van a permitir”, teoriza un peso pesado popular.
Y si Vox apenas logra mejorar, aplicarán otros versos de Manuel Alejandro: “Jamás duró una flor dos primaveras”. Hasta ahora, daba la impresión de que la purga interna ejecutada por Abascal contra todos los disidentes, incluidos los amigos que le ayudaron a fundar el partido, no le pasaba factura. Pero los primeros sondeos apuntan a un estancamiento.
“Vox no es nuestro enemigo, pero sí nuestro competidor por la derecha”, es lo que repiten en el PP mañana, tarde y noche. Últimamente, a Feijóo le ha dado más de un dolor de cabeza la subida de Abascal, porque a pesar de que en bloque parece garantizada una victoria en las generales, también es cierto que él no termina de despegar en los sondeos.
O no como a él le gustaría. Más cerca de los 176 que de los 140 que apuntan los estudios. Consecuencia del auge de Vox. Andalucía pues, puede ser un punto de partida para recuperar el flanco derecho.