Escalofriante cornada de Cristian Pérez en la tarde que no debió ser
Hay tardes en las que el sentido común debería imponerse al calendario. La corrida de este domingo en Las Ventas no debió celebrarse. El viento sopló con una intensidad que no solo imposibilitó el toreo, sino que anuló la mínima garantía de seguridad para los profesionales. Con una corrida de Dolores Aguirre, caracterizada por la aspereza y las complicaciones de sus embestidas, el riesgo se multiplicó hasta hacerse inasumible. El resultado fue un festejo gélido, peligroso y, finalmente, dramático.
La tragedia sobrevoló la plaza en el sexto de la tarde. Cristian Pérez, que ya había pasado el calvario de la incertidumbre en su primero, se vio superado por la suelta violencia de un animal que desarrolló un genio correoso desde que salió de chiqueros. No hubo capote que domeñara su brío, salvo la recia vara de Ney Zambrano, justamente ovacionado. Pérez acertó al intentar someterlo por abajo con la muleta para quebrar su temperamento, pero el toro, dueño de la situación, hizo presa de él en una cogida pavorosa. Lo elevó por los aires con saña y el torero cayó de forma violenta sobre el cuello, quedando inerte sobre la arena. Si el termómetro ya mantenía helada a la afición, ver el cuerpo inconsciente de Pérez congeló definitivamente los tendidos. Al cierre de esta crónica, el albaceteño está siendo intervenido en la enfermería de una cornada en el gemelo izquierdo y varias contusiones, un balance milagroso dada la saña con la que fue prendido.
En el toro de su confirmación, «Cantinillo», Pérez ya había experimentado la dureza de la tarde. Un toro con mucha cara pero escaso remate, manso y suelto, que solo encontró sometimiento en el lacio capote de Ferrera. En la muleta, el animal embistió por arreones cerca de los tableros del sol. El albaceteño suplió con voluntad lo que le faltó en autoridad para gobernar viajes descontrolados bajo un viento que lo puso todo en contra. Tras una voltereta que se veía venir, Pérez se repuso para dejar una serie recia y capaz ante un toro con el poder intacto. Hubo peligro constante y algún pañuelo asomó tras la estocada, reconociendo el esfuerzo baldío.
Isaac Fonseca jugó a «cara o cruz» durante toda la tarde. En el tercero, tras un gran tercio de varas de Agustín Collado, el mexicano apostó por un cambiado por la espalda en el centro del anillo sin haber fijado antes al toro. La labor resultó deslavazada ante un animal que se colaba con violencia. En el quinto, volvió a irse a los medios sin probaturas. El toro tuvo inercia y cierta bondad, y Fonseca supo ganar emoción aprovechando las distancias. Logró los mejores derechazos de la tarde, pero su exceso de confianza casi le cuesta un disgusto al final de una serie. Los pinchazos finales borraron cualquier posibilidad de premio.
Antonio Ferrera, por su parte, tiró de oficio y veteranía para lidiar contra los elementos. Con el capote intentó suavizar las embestidas, pero el viento hizo que cualquier intento de dominio resultara utópico. En su lote, falto de raza y fondo, el extremeño hizo todo a favor de los animales, buscando estirar los viajes con firmeza pese a tener que torear con media muleta por las rachas de aire. Ante la imposibilidad de construir faenas sólidas, acertó al abreviar con el acero.
FICHA DEL FESTEJO:
Domingo 29 de marzo de 2026. Plaza de toros de Las Ventas, Madrid. Corrida del Domingo de Ramos. Un tercio de entrada en tarde muy fría.
Se lidiaron toros de Dolores Aguirre, de serias caras dispares hechuras y remates. 1º, manso; 2º,sin raza; 3º, violento; 4º, deslucido; 5º con noble movilidad ; y 6º, con genio.
Antonio Ferrera, de fucsia y oro, tres pinchazos, casi entera, aviso y descabello (silencio); y pinchazo, estocada ladeada y cuatro descabellos (silencio).
Isaac Fonseca, de azul azafata y oro, delantera perpendicular y aviso (silencio); y dos pinchazos, estocada, aviso, tres descabellos y aviso (palmas).
Cristian Pérez, de blanco y plata, aviso, entera desprendida (vuelta); y herido. Ferrera se hizo cargo del toro.
Cristian Pérez, que confirmó con "Cantinillo", nº 49, negro salpicado de 520 kilos, fue atendido en la enfermería de "policontusiones con puntazos corridos en cara anterior y posterior de torax y abdomen. Herida por asta de toro en cara interna tercio medio de pierna dcha con una trayectoria hacia atrás y ascendente de 20 cm que rodea la cara posterior de la tibia, contundiendo la arteria tibial y produciendo destrozos en musculatura del compartimento posterior de la pierna. Pronóstico grave".