EE UU se prepara para una intervención terrestre en Irán
El despliegue de soldados estadounidenses en Irán parece estar cada vez más cerca, pese a lo manifestado públicamente por algunas de las figuras más importantes de la Administración. El viernes, el secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, afirmó que Washington podría alcanzar sus objetivos en Oriente Medio sin necesidad de utilizar tropas terrestres. Unas semanas antes fue el propio presidente, Donald Trump, quien al ser preguntado por la prensa, sostuvo: "No, no voy a desplegar tropas en ningún sitio. Si lo hiciera, desde luego no se lo diría, pero no voy a desplegar tropas".
Sin embargo, el envío de señales contradictorias se ha consolidado como un elemento central de la estrategia comunicativa de Washington. Mientras la Casa Blanca insiste en que se están produciendo contactos con Teherán, e incluso se ha mostrado optimista de cara a un encuentro la próxima semana, medios estadounidenses se han hecho eco de sus planes para el envío de más soldados a la región, lo que confirmaría que se está preparando para semanas de operaciones terrestres en la República Islámica.
Washington descarta la invasión a gran escala
Decisión que, como apunta este domingo el "Washington Post", aún no habría sido tomada por Trump, pero que inauguraría una nueva y peligrosa fase en la contienda, que cumple ya más de un mes. Funcionarios estadounidenses han asegurado en condición de anonimato al Post que no se está barajando una invasión a gran escala, sino incursiones de fuerzas especiales y tropas de infantería. A mediados de semana fue el "Wall Street Journal" el que reportó que el Pentágono estaba considerando enviar hasta 10.000 soldados terrestres adicionales a Oriente Medio para darle a Trump más opciones militares. El sábado se desplegaron 3.500 marines a bordo del USS Tripoli, además de aeronaves de transporte y combate, y unidades anfibias de ataque y tácticas.
El Post insiste en que una misión de estas características "podría exponer al personal estadounidense a diversas amenazas, como drones y misiles iraníes, fuego terrestre y explosivos improvisados", lo que en la práctica se traduce en un mayor coste económico y político para la Administración Trump, tanto ante la opinión pública como entre su base MAGA.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, se ha pronunciado sobre la información del rotativo estadounidense defendiendo que "es el trabajo del Pentágono hacer preparativos para darle al comandante jefe las máximas opciones". "No significa que el presidente haya tomado una decisión", zanjó.
Irán "espera" la llegada de soldados
Desde Irán también se han manifestado sobre la hipotética incursión. Este domingo, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, acusó a EE UU de hablar en público de negociaciones, pese a planear "en secreto" una operación terrestre. En este sentido, Qalibaf advirtió a través de un mensaje difundido por medios oficiales que Irán ya está "esperando" la llegada de los soldados estadounidenses para lanzar fuego contra ellos y castigar a sus aliados regionales. El presidente del parlamento también se refirió a la contienda como una "gran guerra mundial", ante la que "debemos prepararnos para el camino sinuoso y difícil que tenemos por delante hasta alcanzar la cima".
La isla de Jarg, ubicada a 25 kilómetros de la costa iraní y clave en la exportación de petróleo del país, vuelve a estar en el punto de mira de Estados Unidos, que ya bombardeó objetivos militares en la misma, pero optó por no destruir la infraestructura petrolera. En esta ocasión, las autoridades estadounidenses se estarían planteando su toma, así como el envío de soldados para realizar incursiones en zonas costeras próximas al estrecho de Ormuz, con el fin de "localizar y destruir armas capaces de atacar buques comerciales y militares". Una misión cuya duración podría oscilar entre "semanas" o "un par de meses" y en la que podría participar la 31.ª Unidad Expedicionaria de Marines, formada por cerca de 2.000 efectivos. El cuerpo de élite ya se encuentra desplegado en la región.
Bab al Mandeb, clave en la escalada
El auge del precio del petróleo derivado del bloqueo que Irán mantiene sobre Ormuz se ha convertido en una de las principales preocupaciones de Washington, que sigue presionando a sus países aliados para que adopten un rol más activo a la hora de asegurar el estrecho. "Creo que fue un error tremendo que la OTAN simplemente no estuviera ahí", llegó a afirmar el inquilino de la Casa Blanca.
La crisis energética podría agravarse. El sábado, los hutíes, proxies de Irán, se sumaron al conflicto tras detectarse, por primera vez desde el inicio de la contienda, el lanzamiento de un misil desde Yemen contra Israel. Un movimiento sobre el que ya habían advertido tanto la milicia como el régimen de los ayatolás. Una fuente anónima iraní aseguró a la agencia "Tasnim" que contemplan desestabilizar el tránsito por el estrecho de Bab al Mandeb en caso de mayor escalada por parte de EE UU. Este paso conecta el mar Rojo con el Canal de Suez y concentra una cuarta parte del comercio mundial.