Paquito D’Rivera: “Tocamos Chopin como si hubiera nacido en Guantánamo”
Naciendo donde nació, rodeado de instrumentos y de un padre músico, ¿podría haberse dedicado a otra cosa que no fuera la música? “Yo no sabía que existía otra cosa” (risas). Mi papá estaba se había licenciado joven de la banda del ejército y, como tenía tiempo, se pasaba 26 horas diarias practicando. Cuentan que yo me sentaba a su lado con un saxofoncito de plástico que me compró y hacía como que tocaba hasta que me dormía”. Con un envidiable sentido del humor y una energía inagotable, el legendario jazzista cubano Paquito D’Rivera (Marianao, 1948) está en Madrid para actuar el próximo 27 de abril en el Auditorio Nacional, acompañado del pianista Pepe Rivero, el vibrafonista colombiano Sebastián Laverde y la participación especial del armonicista Antonio Serrano. Aquel niño prodigio se convirtió en un virtuoso del saxofón y el clarinete y acabaría siendo leyenda del jazz cubano y el folklore afroamericano. A sus 77 años, Paquito D’Rivera acumula 18 premios Grammy y el reconocimiento mundial unánime por su relevancia en el llamado Jazz latino. En su faceta de escritor ha publicado libros como “¡Oh La Habana!, o sus premiadas memorias “Mi Vida Saxual”. ¿Actuar en Madrid es para usted algo especial? Mucho, y en toda España, pero Madrid, además de ser una ciudad tan bonita, tiene algo de casa, de hogar, aquí viví varios meses en los 80 y me siento muy bien acogido, es un pueblo muy cálido.
El público lo conoce dentro del jazz, pero su faceta en la música clásica es más desconocida. ¿Cómo casan estas dos músicas?
Mi formación es clásica. Hay muchos casos de músicos de los dos extremos que sienten atracción por la otra orilla, muchos pianistas y violinistas de clásico admiran a gente como Art Tatum, Oscar Peterson o Bill Evans y al revés. En Evans, por ejemplo, es obvia la influencia de Chopin en su forma de tocar.
¿Qué programa va a ofrecer en el Auditorio Nacional?
Algo de mi último disco “La Fleur de Cayenne” y fusión de jazz con música de cámara de compositores europeos y de Ernesto Lecuona, que es una combinación de ambas. Pepe Rivero, pianista cubano de formación clásica, ha arreglado cosas de Lecuona y Chopin, que suena como si Chopin hubiera nacido en Manzanillo o Guantánamo (risas). También tocaremos a Mozart, desde muchachito siempre escuché su segundo movimiento del “Concierto para clarinete en La mayor” como un blues y después de tocarlo muchas veces, dije, ahora lo voy a hacer un blues. Y así lo presentamos.
Usted es muy ecléctico, capaz de tocar distintas músicas. ¿Se atreve a definirse como músico?
Me dedico a tantos tipos de música que no sé cómo definirme, pero lo mejor es que yo lo siento como una sola cosa. Cualquier tipo de música necesita siempre grandes o pequeños ajustes. Usted no toca Stravinski igual que a Haydn y los dos son sobre la llamada música clásica. Para tocar jazz, música cubana o Haydn siempre hay que ajustarlo, así que todo es música.
Sin embargo, le gusta improvisar.
Me fascina, es mi fuerte, lo que más feliz me hace y me siento muy raro si hago un concierto donde no pueda hacerlo. Siempre encuentro la forma de incluir en el programa algo que no está escrito, inclusive una de mis piezas favoritas, el trío de Brahms para clarinete, chelo y piano, una maravilla que me di el lujo de tocar con Yo Yo Ma en Carnegie Hall al cumplir 50 años en esta profesión loca. Pero si toco solo eso me aburro, tengo que improvisar algo después. Mozart, Bach o Chopin, también lo hacían, ellos eran grandes improvisadores.
A esto suma una faceta más como escritor.
Crecí rodeado de gente que le gustaba el arte y la lectura y mí me gusta mucho escribir desde niño. En casa había una buena biblioteca y junto con la música me inculcaron el amor por la literatura y la lectura. Ya he publicado cinco libros y ahora busco editor para uno sobre una gira que hicimos en el año 68 por la Unión Soviética y algunos países del Este, Hungría, Rumanía…con la Orquesta Aragón. Yo escribí un diario, día por día, con anécdotas muy divertidas con compañeros como Pacho Alonso o Chucho Valdés que quiero publicar.
¿Cómo cubano, cómo ve la situación, están tocando fondo con el bloqueo?
¿El bloqueo de ellos, no? Ya era hora, ya. Y lo más terrible es que la persona que está haciendo algo por primera vez por Cuba es el presidente más lamentable que hemos tenido en EE.UU, los buenos nunca hicieron nada. Obama se fue a ver un partido de béisbol con Raúl. ¿Pensaba en serio que lo iba arreglar a besitos con Castro? Desgraciadamente los humanos no entendemos otra forma de hacer las cosas. Ahora bien, no estoy justificando al loco este, pero cualquier cosa es mejor de que lo que está pasando ahí desde hace 67 años, incluyendo a Trump.
¿Por qué no se reacciona?
Están reaccionando, han quemado las oficinas del Partido Comunista en un pueblo llamado Morón y también en La Habana, aunque siguen metiendo gente presa, a este paso no va a haber cárceles donde meterlos. Mi abuela decía: “Lo bueno que tiene esto es lo malo que se está poniendo”.
La falta de combustible está empeorado la situación más que nunca.
Pero la gente sigue yendo allí de turismo a pasárselo bien. ¡Qué barbaridad, chico! Dicen que la culpa de esto es el bloqueo. Bueno, ¿y qué hacen ustedes ahí en un hotel de cinco estrellas donde no se va la luz y no falta comida ni combustible? Para mí es muy triste hablar de Cuba porque yo quisiera volver a mi país algún día, pero eso es un desastre y no se va a arreglar con la misma gente que lo destruyó.