“Compromete el presente y el futuro de Chile”: las críticas del mundo académico al recorte de Becas Chile
Fue el pasado lunes 23 de marzo que la ministra de Ciencias y Tecnología, Ximena Lincolao, confirmó ante la comisión de Futuro, Ciencias, Tecnología, Conocimiento e Innovación de la Cámara Baja las diversas medidas que adoptará el gobierno para afrontar la presunta crisis presupuestaria que enfrenta el Ejecutivo.
En ese contexto, Lincolao confirmó que una de las medidas que buscan disminuir el gasto de su cartera será la suspensión de las Becas Chile. Beneficio creado durante el primer período de la expresidenta Michelle Bachelet y que financia estudios de posgrado en el extranjero en diversas áreas del conocimiento.
“La reducción que estamos haciendo es para este año, lo que no implica que no podamos discutir en forma diferente el presupuesto para el año que viene, (…) eso depende de cómo esté la economía. Y una de ellas van a ser las becas del magíster y posdoctorado en el extranjero”, explicó la secretaria de Estado.
En concreto, la acción afectará el financiamiento de programas de magíster y posdoctorado, en una decisión que, según argumentó la misma ministra, también busca fomentar la realización de posgrados en universidades locales.
“Queremos reforzar nuestras universidades y usar el financiamiento de becas al extranjero en lugares en donde es más oportuno y también más valioso, como es el doctorado”, aseguró en la misma instancia.
Una medida que, sin embargo, no ha sido bien recibida dentro del mundo científico y de la academia. “Cualquier recorte que tengamos en el presupuesto de ciencia, tecnología, conocimiento e innovación es una mala noticia“, sentenció, por ejemplo, el académico de la Universidad de Chile, Premio Nacional de Ciencias Naturales 2022 y presidente de la Asociación Chilena de Ciencias, Sergio Lavandero.
Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.
“Eso, porque, de partida, lo que gastamos nosotros como país durante los últimos casi 20 años se ha mantenido casi sin cambio, del orden del 0,39%. Y cuando uno ordena lo que Chile gasta en cada ministerio, de 100 pesos, a lo más se gastan 7 en ciencia y tecnología, que ocupa el lugar número 17 de todos los ministerios. Por lo tanto, cualquier recorte en ciencia y tecnología para un país que invierte poco es una mala noticia”, añadió el académico.
En esa misma línea, manifestó su particular preocupación en torno a la situación de los posdoctorados: “Precisamente son el capital humano avanzado que tenemos y ellos son, probablemente, aquella gente que va a trabajar en la frontera del conocimiento, ya sea en humanidades, en ciencias sociales, en biomedicina o en cualquier área. Y eso es preocupante porque obviamente compromete no solamente el presente, sino que el futuro de Chile“, sumó Lavandero.
“Entiendo que estamos viviendo tiempos económicos dificilísimos, pero particularmente me alarma mucho la señal que se da en los posdocs. También deberíamos revisar ese programa en Becas Chile para dirigirlo a aquella área donde precisamente no tenemos expertise o no estamos en la frontera del conocimiento. Por ejemplo, la computación cuántica”, definió.
Crítica que fue compartida por la bioquímica y Premio Nacional de Ciencias Naturales 2006, Cecilia Hidalgo: “Cuando uno tiene una cartera como el Ministerio de Ciencia, que está financiado en forma tan pobre, con un presupuesto tan bajo, cualquier recorte es dañino. Porque ya está funcionando sin poder cumplir todas las expectativas que tenía la comunidad científica“.
“Si bien pienso que quizás —y lo quiero decir así, bien condicional— el daño al no tener las becas de magíster en el extranjero no es tan notable porque tenemos en Chile muchos programas de magíster muy bien calificados, el perjuicio en el caso del postdoctorado sí que es pésimo“, aseveró Hidalgo.
Un problema sin soluciones
Y aunque las palabras de la ministra también apostaban por el fomento de la educación de posgrado a nivel local, el académico de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas y vicepresidente del Senado de la Universidad de Chile, Sergio Celis, alertó sobre la ausencia de medidas concretas que vayan en esa dirección. Esto, además de observar con preocupación el aislamiento que podría vivir nuestro país en el ámbito de la producción de conocimiento.
“Reducir, por ejemplo, el caso de la beca de magíster en extranjero, puede parecer razonable si uno quiere potenciar el doctorado o los magísteres nacionales. Eso es una buena idea que ya ha venido pasando en los niveles doctorales en que se van disminuyendo, por ejemplo, las becas para estudiar afuera, pero aumentan las nacionales. Algo que ha ayudado a fortalecer el sistema científico nacional de una manera significativa“, partió contextualizando el académico.
“Si fuera así, diría que es una lógica razonable, pero lo que vemos es que estamos cercenando brazos, programas completos, y con eso estamos comprometiendo aún más el desarrollo nacional del país”, advirtió Celis.
En esa misma línea, agregó que “puede que la idea haya sonado razonable si es que, por ejemplo, se van a amortiguar esos efectos con más pasantías al extranjero, que es una excelente idea: tener gente formándose acá en Chile, pero con opciones de salir afuera, o con inversión, por ejemplo, para poder traer estudiantes extranjeros a Chile, académicos que puedan venir de otros lugares. Chile es un lugar interesante para atraer a talento humano, pero eso hay que fortalecerlo, no lo podemos debilitar“.
La ministra de Ciencia Ximena Lincolao y el subsecretario Rafael Araos. Foto: Ministerio de Ciencia.
“Si hubiese ese tipo de iniciativas compensatorias, creo que uno podría entender que el paso fue acertado, pero lo que estamos viendo acá es simplemente cercenar partes sin compensaciones, y eso puede comprometer a la ciencia chilena. Por naturaleza, el mundo científico funciona en circuitos globales, donde las mejores ideas circulan por el mundo y donde uno, si no está conectado, se va empobreciendo en eso. Es una medida que por ahora es acotada, pero si se sigue ampliando con esta lógica puede ser muy perjudicial“, expresó Celis.
Por su parte, Hidalgo apunta a un nuevo modelo para los posdoctorados finaciados por las Becas Chile. “Sería más beneficiosa para el país hacer postdoctorados mixtos en que las personas que están haciendo el postdoctorado hagan una parte cada año en Chile y otra en un laboratorio o universidad extranjera”, sentenció la académica, apuntando a tres ventajas fundamentales.
La primera, el fortalecimiento de la internalización de la ciencia chilena. “Es muy bueno estar conectado con los laboratorios que están haciendo investigación de punta en el mundo, y los postdoctorados son la gente que está más preparada para hacerlo en Chile exitosamente”, aseguró la Premio Nacional.
“En segundo lugar, los postdoctorados, al tener estas becas mixtas, no se desconectan de Chile, que es lo que pasa actualmente: que se van por tres o cuatro años a hacer un postdoctorado y después no tienen cómo insertarse, porque cuando se creó el programa Becas Chile no se hizo, en paralelo, un programa masivo de reinserción“, argumentó. “La gente quiere volver a Chile, aportar al país, y no tienen cómo hacerlo. En cambio, si estuvieran haciendo un postdoctorado combinado, me parece que sería más fácil para ellos no desconectarse”.
“Y el tercer punto es que tiene un costo menor, porque no hay que pagar la estadía completa de tres o cuatro años en el extranjero“, concluyó Hidalgo.
Las críticas al sistema Becas Chile
Otra de las discusiones desatadas por la decisión de la cartera dirigida por Lincolao tiene que ver con las falencias del sistema de las Becas Chile, especialmente en lo que respecta al retorno del capital humano que se especializa a través de estos fondos.
Algo que para Lavandero tiene que ver con el diseño del programa. “Lo único que pretendió fue mandar gente afuera sin un programa de regreso real. Por ejemplo, he visto lo que hoy ocurre en China, donde están recuperando todos sus talentos en un programa que se llama One Thousand Talent, en que chinos que están en el extranjero o en áreas de frontera son reclutados”, planteó el presidente de la Asociación Chilena de Ciencias.
“Creo que a Chile le faltó esa mirada. No solamente mandar a las personas y que cuando volviera se le estampara en el pasaporte un sello que ingresó a Chile. No invertimos para que ellos estén en el limbo, y por eso creo que es importante dar señales y preocuparse de este grupo de personas que, por distintas circunstancias, a veces no han podido cumplir. También tenemos que ofrecer una ventaja y aprovechar esa diáspora científica joven que tenemos, reconectarla y ojalá no seguir escondiendo la cabeza bajo la arena como un avestruz, sino que enfrentar los problemas por complejos que sean”, reflexionó el académico.