Un solo tomate rinde toda la cosecha: un ingenioso truco para tener abundancia de tomates en verano
Hay cosas que uno no se plantea hasta que alguien lo cuenta, como por ejemplo que ese tomate que compras cada semana en el súper puede acabar convertido en varias plantas en casa. Sin semilleros, sin herramientas raras y sin gastar más dinero, solo con un poco de tierra, luz y algo de curiosidad.
En un momento en el que llenar la cesta de la compra cuesta cada vez más, y donde crece el interés por comer mejor, este tipo de trucos caseros vuelven a aparecer. Y no es casualidad, funcionan, son baratos y cualquiera puede probarlos.
¿En qué consiste el truco?
La idea es simple, pero tiene lógica. Las semillas del tomate están dentro, mezcladas con la pulpa, y siguen siendo perfectamente válidas para germinar.
En lugar de sacarlas una a una, algo bastante pesado, el truco consiste en aprovechar directamente las rodajas. Así, en vez de sembrar semillas sueltas, colocas una especie de "base" con muchas a la vez.
El resultado, si todo va bien, es que brotan varias plantas al mismo tiempo en el mismo recipiente.
Lo que necesitas para hacerlo
Lo más probable es que no tengas que comprar nada:
- Un tomate maduro
- Una bandeja de plástico con agujeros (de las de fruta, por ejemplo)
- Tierra para plantar
- Una regadera o un pulverizador
- Un sitio con buena luz
Y en cuánto al proceso, es sencillo:
Primero, llenas la bandeja con tierra, sin apretar demasiado. Luego cortas el tomate en varias rodajas, de más o menos medio centímetro. Las colocas sobre la tierra, separadas, sin amontonarlas, y las cubres con una capa fina de tierra. Nada de enterrarlas en profundidad.
Después, riegas con cuidado. Si tienes pulverizador, mejor, porque así no mueves la tierra. A partir de ahí, ya toca esperar.
Si hay luz y una temperatura decente, en poco más de una semana empiezan a aparecer los primeros brotes. Lo normal es ver bastantes plantitas juntas, como una especie de alfombra verde a partir de los 10 o 14 días.
El momento del año específico para hacerlo
Si hay una época buena para probar esto, es ahora. La primavera juega a favor: más horas de luz, temperaturas suaves y menos riesgo de frío.
No hace falta tener jardín, con una ventana luminosa suele ser suficiente para que el proceso arranque.
El detalle que marca la diferencia
Este punto es clave y donde más se suele fallar. La tierra tiene que estar húmeda, pero no encharcada. Ni seca del todo ni con exceso de agua.
El truco de siempre que funciona es el de tocar la tierra con el dedo. Si está seca, riegas. Si aún conserva humedad, mejor esperar.
Cuando las plantas crezcan un poco, no puedes dejarlas todas juntas. Tendrás que separar las más fuertes y pasarlas a otras macetas. Si no, competirán entre ellas y no saldrán adelante.
A partir de ahí, con algo de sol y paciencia, puedes acabar recogiendo tus propios tomates en casa.Y todo, empezando por uno cualquiera del supermercado.