La Inspección de Trabajo exige a Uber Eats el pago de 110 millones en cotizaciones tras regularizar a 60.000 repartidores
La Inspección de Trabajo ha concluido que unos 60.000 repartidores de Uber Eats operaron como falsos autónomos en España y reclama a la empresa unos 110 millones de euros en cotizaciones impagadas a la Seguridad Social tras dar de alta con efecto retroactivo a los afectados. Así lo confirman fuentes del sector a LA RAZÓN tras adelantarlo "El País". A raíz de esta resolución, los trabajadores afectados recibieron ayer un aluvión de notificaciones de la Seguridad Social reconociéndoles como asalariados en periodos en los que figuraban como autónomos.
Asociaciones de repartidores confirman a LA RAZÓN que algunas altas se remontan a 2021, antes incluso de la entrada en vigor de la Ley Rider -en agosto de 2021-, cuando Uber Eats acometió una desconexión masiva de riders autónomos para evitar sanciones, un movimiento fue calificado como ERE encubierto. En otros casos, los repartidores apuntan a que las altas corresponden a los periodos en los que únicamente trabajaban con Uber Eats, mientras que los meses u años que compaginaron el reparto con varias plataformas no les han sido reconocidos como trabajo asalariado.
"Reafirmamos nuestro compromiso con el cumplimiento de las obligaciones que nos correspondan y seguiremos trabajando con repartidores, sindicatos y el Gobierno para garantizar un proceso justo para todos", han señalado desde Uber Eats.
Esta regularización y exigencia de cotizaciones deriva de la inspección iniciada en julio de 2025 por seguir usando supuestos falsos repartidores autónomos, una infracción que ahora se confirma. No obstante, a la Inspección de Trabajo aún le queda por determinar la sanción administrativa.
A la inspección abierta se sumó la amenaza de Trabajo de impulsar una denuncia penal ante la Fiscalía contra Uber Eats por seguir usando repartidores autónomos, en contra de la Ley Rider. La plataforma -última del sector delivery en seguir operando con autónomos- cedió ante la presión y el 15 de enero anunció que dejaría de repartir con autónomos, un cambio de modelo que, no obstante, aún no se ha completado.
En 2021, Uber Eats dejó de trabajar con autónomos para adaptarse a la Ley Rider en España, apostando por un modelo laboral con flotas. Con Glovo aún repartiendo con autónomos, un año después, en 2022, la compañía puso en marcha un sistema híbrido que permitió a los repartidores elegir entre trabajar como asalariados o como autónomos. El nuevo modelo de empleo asalariado aún por establecer se basará exclusivamente en flotas de subcontratas, la otra pata de su modelo híbrido.