Del vapor al siglo XXI: los trenes clásicos vuelven para circular esta Semana Santa por España
La rica historia del ferrocarril en España cobra vida esta Semana Santa con la reactivación de algunas de sus joyas rodantes más preciadas. Ubicados en Madrid, los tres trenes históricos más emblemáticos del territorio —el de Felipe II, el de la Fresa y el de Arganda— regresan a las vías para enriquecer la oferta de ocio y turismo nacional. Esta iniciativa permitirá a viajeros de toda la geografía española conectar con enclaves de alto valor monumental y disfrutar de una experiencia inmersiva que rinde homenaje a los orígenes del transporte en el país.
El calendario de aperturas arrancó el 21 de marzo con el Tren de Felipe II. Este servicio une la céntrica estación de Príncipe Pío con San Lorenzo de El Escorial, un viaje de aproximadamente 60 minutos hacia uno de los grandes símbolos arquitectónicos de la historia de España. El convoy está formado por cuatro coches fielmente restaurados con departamentos de ocho plazas y es arrastrado por una imponente locomotora diésel de 2.180 CV que alcanza los 100 km/h, demostrando la robustez de la ingeniería ferroviaria de nuestra época contemporánea.
Por su parte, el Tren de la Fresa hizo lo propio el domingo 22 con destino al Real Sitio de Aranjuez. Tal y como recogen los datos de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles (FFE), este emblemático servicio transcurre por una de las líneas más antiguas de toda España, inaugurada originalmente en 1851 bajo el reinado de Isabel II. Durante los 49 kilómetros de trayecto, los pasajeros se trasladan al siglo XIX viajando en auténticos coches de madera con más de cien años de antigüedad, hasta llegar a un destino catalogado por la UNESCO como Paisaje Cultural Patrimonio de la Humanidad.
Vapor y nostalgia de la Revolución Industrial española
El mapa de recorridos clásicos se completa el 29 de marzo con el Tren de Arganda, un proyecto pionero en el país mantenido vivo por aficionados a la historia del ferrocarril español desde 1990. Su gran atractivo es una joya indiscutible de nuestro patrimonio industrial: una auténtica locomotora de vapor fabricada en 1886. El trazado, de cuatro kilómetros entre La Poveda y la Laguna del Campillo, regala a los viajeros el espectacular cruce sobre el río Jarama a través de un puente de hierro de 175 metros, todo un símbolo de la ingeniería de caminos y la arquitectura en hierro de la Península.
Con la puesta en circulación de estas auténticas piezas de museo vivas, España consolida su apuesta por un turismo cultural de máxima calidad que ensalza nuestra ingeniería clásica. Es la oportunidad perfecta para que ciudadanos y visitantes redescubran la identidad del territorio español y su evolución tecnológica, dejándose llevar por el nostálgico traqueteo de la historia sobre los raíles.