Romario, 60 años: "Le diría a aquel Romario que fue un imbécil”
Romario no se esconde. A sus 58 años, el exdelantero brasileño mantiene el mismo tono directo con el que marcó una época dentro del área. En una conversación con Iker Casillas repasó su carrera, su visión del fútbol actual y su vida personal, dejó una frase que resume su mirada sobre el presente: “Entre Vinicius y Lamine, me quedo con Lamine”. Y por su puesto habló de sus fiestas y no en pasado.
Lamine Yamal, el preferido de Romario
Romario considera que el equipo azulgrana no alcanza el nivel técnico de generaciones anteriores. “Después de mi generación, pasaron grandes equipos. La generación de Messi, Suárez, Neymar... Este Barcelona, técnicamente hablando, creo que no es del mismo nivel que la de Messi ni la mía”, explicó. Aun así, identifica tres nombres que sostienen el proyecto: “Tiene tres jugadores que marcan mucha diferencia: Pedri, Yamal y Raphinha”.
Sobre el joven extremo fue especialmente concreto. “Me gusta mucho Yamal. Es uno de los jugadores de esta nueva generación que más talento tiene en el fútbol mundial. Tengo la certeza de que puede tener una carrera excepcional”. Romario argumenta esa proyección en varios factores: “Principalmente porque juega en un gran club. Sus compañeros lo respetan mucho. Saben que puede marcar las diferencias dentro del campo. Su técnica es diferencial. Además, sabe hacer goles”.
Vinicius, lejos de Vinicius
La comparación, sin embargo, no implica una descalificación total del jugador del Real Madrid. Romario distingue entre su rendimiento en clubes y en la selección. “Los brasileños esperamos mucho más de lo que está haciendo con la camiseta de la selección brasileña”, afirmó. Y matizó: “Con el Real Madrid es muy completo. Pero con Brasil no ha logrado ser el jugador del Real Madrid. Espero que pueda hacerlo en esta Copa del Mundo”. Brasil perdió, además, un amistoso contra Francia.
El análisis de Romario sobre Brasil se amplía más allá de un nombre propio. No ve a la selección como una de las principales candidatas: “La selección brasileña no es una de las favoritas”. Aun así, introduce un matiz clave ligado a Neymar: “Si Neymar logra recuperarse físicamente, va a poder ayudar mucho a la selección. Sin Neymar, nada es imposible, pero sin él, la posibilidad es mucho más difícil”. También se detuvo en el banquillo. “Nunca fui partidario de un entrenador extranjero”, señaló antes de valorar la llegada de Carlo Ancelotti: “La llegada de Ancelotti, por lo profesional que es, dio una nueva esperanza”.
Romario y sus problemas en el Barcelona
El recorrido de la charla llevó a Romario a mirar hacia atrás, a su etapa en el Barcelona, donde dejó una huella breve pero intensa. “Yo ya me tenía ganas de salir del PSV, quería nuevos desafíos”, explicó sobre su salida del club neerlandés. El destino le llevó al Camp Nou: “Apareció el Barcelona, que para mí, con todos los respetos para el Real Madrid, es el mejor club del mundo”. Su paso, sin embargo, no fue largo: “Firmé un contrato de tres años, pero apenas jugué la temporada 1993-94 y en enero de 1995, salí”. La razón fue emocional tanto como profesional: “Después del Mundial, tuve mucha nostalgia de Brasil y quise volver”.
Ese regreso no estuvo exento de tensión. Romario relató el origen del conflicto tras el Mundial. “Después del Mundial, yo llegué 20 días tarde”. La conversación con el técnico marcó el punto de fricción: “Yo hablé con Cruyff y le dije que no volvería en la fecha. Me dijo que viniera en esa fecha y luego volvería a Brasil después de hablar con el grupo”. La situación dejó huella en el vestuario: “Después de aquello tuve algunos problemas con el grupo”.
A pesar de ese episodio, su visión de Johan Cruyff no está marcada por el rencor. “Nunca tuve un problema con Cruyff”, afirmó, antes de matizar la complejidad de la relación: “Los dos teníamos personalidades fuertes”. Romario lo sitúa en lo más alto de su carrera como entrenador: “Lo veo como el mejor entrenador que tuve”. Reconoce los choques: “Tuvimos varias peleas, pero con un respeto muy grande”. Y define el vínculo en términos claros: “Era un entrenador que hacía lo que hablaba. Mi relación con él fue difícil, pero honesta. Siempre le tuve cariño”.
En ese mismo entorno apareció la figura de Pep Guardiola, entonces futbolista. Romario recuerda su inteligencia desde el campo: “Siempre fue un jugador muy inteligente”. Y añade un detalle que conecta con su evolución posterior: “Siempre lo veía prestando mucha atención a lo que Cruyff hablaba y hacía”. Sin embargo, su transformación en entrenador superó sus expectativas: “No hubiera logrado pensar que se convertiría en uno de los mejores entrenadores del mundo, sino el mejor”.
El mejor, Laudrup
Otro de los nombres que destacó fue Michael Laudrup, compañero en aquel Barcelona. “Laudrup fue uno de los cinco mejores jugadores con los que yo jugué en toda mi carrera”, afirmó. Su descripción es técnica y concreta: “Tenía una técnica impresionante. Jugaba con las dos piernas, driblaba hacia los dos lados. Tenía mucha facilidad para pasar el balón”. Romario conecta esa calidad con su propia producción: “Metí muchos goles gracias a los pases que filtraba”. Y cierra la valoración con una afirmación rotunda: “Es el mejor jugador danés”.
El recuerdo de su etapa como futbolista también incluye episodios puntuales, como su enfrentamiento con el Real Madrid. “Nunca tuve oportunidad de estar con Rafa después de aquel momento”, comentó en referencia a la famosa cola de vaca. Más allá de ese detalle, dejó un reconocimiento claro: “Con independencia de aquel recorte, puedo decir que fue uno de los defensas más duros contra los que me enfrenté”.
Fuera del campo, Romario no evita revisarse. Su vida personal aparece en la conversación sin filtros. “A mí siempre me gustó la noche, siempre salí de fiesta, siempre formó parte de mi juventud, hasta hoy, hoy también”, reconoció. Y añadió una mirada crítica desde el presente: “El Romario senador de ahora le diría a aquel Romario que fue un imbécil”.