Trementina, clerén y bongó para diputados
Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
Legisladores de ambas cámaras se empantalonaron contra las candidaturas independientes y aprobaron una ley para sacar del ordenamiento jurídico la posibilidad de que alguien pueda presentarse como candidato por su propia cuenta, tan sólo sobre la base de unos cuantos miles de firmas recogidas entre la población votante. Una ley compromete al Congreso Nacional, única institución del Estado facultado para hacerlas.
Para otros asuntos tal vez más comprometedores están las resoluciones, como la emitida para solicitar al Poder Ejecutivo la construcción de una cárcel en la isla Beata, territorio pedernalés, ubicada a poco menos de diez kilómetros de cabo Beata, en aquella provincia del suroeste del país.
¿Recuerda alguno de los diputados promotores de la resolución que Trujillo, el tirano, tuvo una cárcel en aquella isla guanera? Si estos legisladores se hubieran interesado por la naturaleza de la prisión de Alcatraz, en Estados Unidos, o por un relato un poco más local de la autoría de Julio González Herrera titulado “Trementina, clerén y bongó” —del que existe una edición en línea del Ministerio de Cultura—, tal vez lo hubieran pensado mejor.
En países como los nuestros, en los cuales períodos extendidos de paz social y política como los que viven los dominicanos son excepcionales. Un presidio en la isla Beata provoca “tiriquitos” hasta en estos tiempos, de gobiernos y gobernantes civilizados y cercanos.
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