Crítica de "Maigret y la muerte del embajador": un Simenon en plena forma ★★★★
Sigue fumando en pipa, usando un sombrero de fieltro, siendo un amante de la buena gastronomía francesa (esos caracoles...) y un agente de la ley muy reconocido por investigar con éxito crímenes en París. Pero, en esta ocasión, el popular comisario Maigret no es muy alto ni robusto, más bien menudo y delgadito. Vamos, la cara opuesta de aquel que interpretase el enorme en más de un sentido Gérard Depardieu hace ahora cuatro años. Eso sí, el Maigret de Denis Podalydès es para comérselo con papas.
En efecto, vuelve el personaje más icónico de George Simenon y lo hace por la puerta grande. Adaptación de su novela «Maigret y los ancianos», publicada originalmente en 1960, pero ambientada a principios de siglo XXI (aunque el protagonista parece deliciosamente un tanto anacrónico y «pop»), la películaarranca cuando es convocado urgentemente al Quai d’Orsay, donde acude junto al comandante Janvier.Allí, Mademoiselle Larrieu, la sirvienta de la mansión, ha descubierto esa misma mañana el cuerpo acribillado a balazos de Berthier-Lagès, un renombrado exembajador, a quien la mujer ha servido durante 46 años. Ahora solamente hace falta saber quién lo asesinó y el porqué. Un filme elegante, incluso casi decadente, un excelente y casi nostálgico Georges Simenon. Aunque Maigret haya perdido peso, el personaje, ni un solo gramo.
Lo mejor: Es una adaptación estupenda y estilosa del personaje concebido por este escritor
Lo peor: Parece que hay tan pocos directores capaces de rodar un buen filme en 80 minutos...