Un refugio de lujo relajado frente al Adriático más sereno y desconocido
Hay destinos que todavía se mantienen al margen del turismo masivo, y Montenegro –especialmente la Riviera de Bar– es uno de ellos. En ese escenario, donde la costa combina pequeñas playas, pueblos históricos y montañas que caen casi hasta el mar, se prepara una nueva apertura hotelera que no busca cambiar demasiado las cosas, sino encajar en lo que ya existe.
Iberostar Selection Montenegro 5* abrirá en junio de 2026 con una propuesta clara: será el único cinco estrellas a pie de playa en esta zona concreta de la costa montenegrina. Más allá de ese posicionamiento, el proyecto se apoya en una idea concreta: construir una experiencia conectada con el entorno, en línea con la filosofía de Iberostar Beachfront Resorts de integrar cada hotel en el destino que lo acoge y dialogar con su identidad local.
El complejo contará con 292 suites y villas de nueva construcción, diseñadas para abrirse al exterior y aprovechar las vistas al Adriático. La arquitectura toma referencias del paisaje: fachadas en tonos rojizos inspiradas en los acantilados de la Riviera de Bar, persianas azules que remiten al carácter costero o villas escondidas entre pinos con terrazas abiertas al horizonte y, en algunos casos, piscinas privadas.
El bienestar será otro de los ejes principales. El spa, con 3.700 metros cuadrados, se sitúa entre los más grandes del país e incluye cabinas de tratamiento y piscina interior, además de una propuesta vinculada a la tradición local. Aquí entra en juego un elemento clave: el aceite de oliva. Inspirado en la cultura olivarera de la zona (representada por el Viejo Olivo de Bar, con más de dos mil años), este ingrediente se integra tanto en rituales de cuidado como en la experiencia global del hotel, en colaboración con la marca local Olcinium.
Ocho joyas gastronómicas
La gastronomía ocupa también un lugar central. El hotel contará con ocho espacios entre restaurantes y bares donde el Mediterráneo sirve de hilo conductor. Entre ellos, el restaurante italiano Emilia propone recetas tradicionales, mientras que el buffet Lumen combina variedad internacional con producto local. A pie de playa, el beach bar Almar se convierte en uno de los puntos clave del día, especialmente al atardecer, cuando el Sunset Ritual acompaña la puesta de sol con música y cócteles.
La experiencia se completa con acceso directo a la playa, piscinas exteriores frente al mar, piscina interior climatizada y un gimnasio con vistas al Adriático. También hay propuestas para familias, como piscina infantil y el programa Star Camp, pensadas para integrar distintos tipos de viaje sin romper la sensación general de calma.
La apertura se produce en un momento en el que Montenegro empieza a consolidarse como destino emergente en el Mediterráneo, manteniendo una identidad ligada a su paisaje, cultura y tradiciones. La llegada de proyectos como este puede reforzar su atractivo, pero también plantea una cuestión de fondo: cómo crecer sin perder aquello que hoy lo hace diferente.