El cambio de hora dispara un 38% el gasto en bares
- Más luz, más consumo en terrazas
- El impacto inmediato tras el cambio de hora
- El auge del “terraceo” digital
- La comida callejera gana terreno
- Del bar a casa: el tapeo se diversifica
- Tapas virales y alta cocina en miniatura
- Un cambio estructural en los hábitos de pago
Más horas de luz, tardes más largas y un clima más favorable han reactivado el tradicional tapeo y el consumo en terrazas, que se consolida como uno de los motores de la hostelería en España.
Más luz, más consumo en terrazas
El análisis, elaborado por la fintech SumUp, confirma que la llegada de la primavera actúa como un acelerador del consumo social, especialmente en barras, restaurantes y puestos de comida callejera. El fenómeno no es puntual: los datos de todo 2025 reflejan un avance sostenido del pago sin efectivo en el sector.
Las ciudades donde este crecimiento ha sido más intenso son Santa Cruz de Tenerife, con un aumento del 57,7%, seguida de Cádiz (+34,3%) y Málaga (+21%). Estos territorios, con fuerte tradición de consumo al aire libre, consolidan el auge de las terrazas como eje central de la actividad hostelera.
El impacto inmediato tras el cambio de hora
El efecto del cambio horario se percibe con rapidez. Tras el ajuste de abril de 2025, los datos muestran incrementos notables en distintas ciudades.
En Barcelona, el gasto digital en puestos de comida callejera se disparó un 53,9% respecto al mes anterior, mientras que en Bilbao el consumo con tarjeta en bares y restaurantes creció un 38%.
En Sevilla, el aumento alcanzó el 32% en bares y el 19,2% en restaurantes, mientras que en Cádiz y Granada —dos enclaves donde el tapeo forma parte de la identidad local— el gasto digital subió un 21,4% y un 12,6%, respectivamente.
También destacan Santa Cruz de Tenerife, con un incremento del 24,4% en puestos de comida callejera, y Palma de Mallorca, con un 21,5% en restaurantes.
“El cambio de hora amplía el tiempo de socialización y favorece el consumo espontáneo en terrazas y espacios abiertos”, explica Valerio Corsetti, responsable de ventas de SumUp en España. “Cuando se alarga la tarde, aumenta la frecuencia de visita y el gasto, especialmente a través de pagos digitales”.
El auge del “terraceo” digital
El llamado “terraceo” se ha convertido en uno de los grandes protagonistas de la primavera, pero ahora con un componente añadido: su dimensión digital.
Para muchos consumidores, la experiencia comienza antes de sentarse a la mesa, con la búsqueda en redes sociales de los lugares más atractivos.
Las terrazas con vistas, los bares con estética cuidada o las tapas más llamativas se convierten en reclamos que circulan en plataformas como TikTok, donde proliferan vídeos sobre rincones gastronómicos.
El consumo no solo se vive, sino que se comparte y se documenta, reforzando la popularidad de determinados espacios.
La comida callejera gana terreno
Otro de los cambios más visibles es el crecimiento de los mercados gastronómicos y los puestos de comida callejera, que se consolidan como espacios clave del tapeo urbano. Este formato responde a una demanda de consumo más ágil, social y flexible.
La rapidez del servicio y la facilidad del pago digital favorecen una mayor rotación de clientes y una experiencia más dinámica. Los vídeos que recorren mercados o prueban distintos platos en una misma jornada reflejan esta tendencia, que gana fuerza especialmente en las grandes ciudades.
Del bar a casa: el tapeo se diversifica
El fenómeno no se limita a los establecimientos. El tapeo también ha dado el salto al ámbito doméstico, donde se multiplican las reuniones informales entre amigos.
Las llamadas “noches de tapas” se han popularizado como una forma de ocio en la que cada invitado prepara un plato y se comparte la experiencia.
Este cambio se acompaña de un crecimiento del 31% en el consumo de tapas a domicilio, lo que refleja cómo esta tradición se adapta a nuevos formatos sin perder su carácter social.
Tapas virales y alta cocina en miniatura
Las redes sociales también están influyendo en qué se consume. Recetas tradicionales como la tortilla de patata o las gildas se reinterpretan con nuevos ingredientes, mientras que productos como tartas de queso o bocadillos adquieren una nueva dimensión visual y creativa.
Al mismo tiempo, el tapeo evoluciona hacia propuestas más elaboradas. Técnicas avanzadas e ingredientes internacionales convierten las tapas en pequeñas piezas de alta cocina, donde el consumidor busca cada vez más la calidad y el valor emocional de la experiencia, por encima del precio.
Un cambio estructural en los hábitos de pago
Más allá del efecto estacional, los datos apuntan a una transformación de fondo.
Según el Observatorio Cafés y Restaurantes sin efectivo de SumUp, el 41,6% de todas las transacciones digitales en España ya se realizan en hostelería, lo que sitúa al sector como principal motor del crecimiento de estos métodos de pago.
El gasto medio se sitúa en torno a 17,6 euros, lo que evidencia que el pago con tarjeta o móvil se ha normalizado incluso para consumos cotidianos como desayunos o cafés.