Irán niega negociaciones con EE.UU. y asegura que la guerra terminará “en sus propios términos”
El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, reiteró que no hay negociaciones en curso con Estados Unidos para poner fin al conflicto iniciado el 28 de febrero, aunque reconoció la existencia de intercambios de mensajes a través de intermediarios, en un escenario marcado por la presión militar, la disputa por el estrecho de Ormuz y el endurecimiento del discurso desde Washington.
“Afirmo con absoluta certeza que no ha habido negociaciones ni conversaciones con la parte estadounidense”, sostuvo Araqchi en una entrevista con la agencia estatal IRNA, donde enfatizó que los contactos recientes corresponden únicamente a mensajes transmitidos mediante terceros países.
El canciller iraní explicó que este tipo de comunicaciones no constituyen un proceso de diálogo formal, sino un mecanismo indirecto para fijar posiciones. “Es simplemente un intercambio de mensajes entre amigos”, señaló, añadiendo que en ese contexto Irán ha reiterado sus principios y, en algunos casos, ha emitido advertencias.
En esa línea, Araqchi subrayó que la política de Teherán se centra en la “resistencia y defensa”, descartando un eventual alto el fuego en las condiciones actuales. “No buscamos la guerra; esta guerra no es nuestra guerra; no la iniciamos y queremos que termine, pero de forma que no se repita”, afirmó.
El ministro agregó que Irán aspira a que el conflicto concluya en sus propios términos, lo que incluye garantías de no repetición, compensaciones por los daños sufridos y un mensaje disuasivo hacia sus adversarios. “Queremos que nuestros enemigos aprendan la lección y ni siquiera tengan el deseo de atacar a Irán”, sostuvo.
Ormuz, foco de tensión global
Uno de los puntos más sensibles del conflicto sigue siendo el estrecho de Ormuz, paso estratégico clave para el comercio internacional de petróleo y gas, donde la situación ha generado preocupación en los mercados y presiones sobre los precios de la energía.
Araqchi negó que exista un cierre total de la ruta marítima, aunque reconoció restricciones selectivas. “No está completamente cerrado, sino solo para los enemigos”, afirmó, justificando la medida en el contexto de guerra.
Vista satelital del estrecho de Ormuz. Foto: NASA.
Según explicó, Irán ha permitido el tránsito de embarcaciones pertenecientes a países aliados o que han solicitado garantías de seguridad, mientras que otros buques han optado por evitar la zona debido al riesgo y a la falta de cobertura de seguros en un escenario de conflicto.
El canciller también defendió la soberanía iraní sobre el estrecho, argumentando que se encuentra en aguas territoriales compartidas con Omán, y adelantó que el Gobierno evalúa nuevos mecanismos para regular el tránsito y garantizar seguridad en la zona.
Presión y advertencias desde Washington
En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureció su discurso y llamó a Irán a avanzar en un acuerdo “antes de que sea demasiado tarde”.
A través de su red Truth Social, el mandatario aseguró que Teherán ha sido “aniquilado militarmente” y advirtió que, de no concretarse negociaciones, “no habrá vuelta atrás” y las consecuencias serán “nefastas”.
El presidente de E.E.U.U., Donald Trump.
Las declaraciones se producen luego de que la administración estadounidense abriera la puerta a contactos indirectos, en un giro respecto de su postura inicial, que incluía exigencias de “rendición incondicional”.
Trump también cuestionó el rol de la OTAN en el conflicto, criticando a los países miembros por no haber intervenido. “Estados Unidos no necesita nada de la OTAN, pero nunca olvidaremos este momento”, afirmó.
Escenario abierto e incierto
Pese a la existencia de canales indirectos de comunicación, las posiciones de ambas partes se mantienen distantes, lo que dificulta el inicio de un proceso formal de negociación.
Mientras Irán insiste en condiciones que incluyen reparaciones y garantías de seguridad, Estados Unidos presiona por un acuerdo rápido bajo la amenaza de nuevas acciones, en un contexto de alta tensión que mantiene en alerta a la comunidad internacional y a los mercados energéticos.