EEUU niega que Irán haya derribado un avión F/A-18 y atacado el portaaviones Abraham Lincoln
La guerra en Oriente Próximo es también una guerra de relatos y de información. En las últimas horas, la poderosa Guardia Revolucionaria Islámica de Irán ha difundido la información que apunta a que sus fuerzas militares han derribado un avión de combate estadounidenses F/A-18 sobre la zona de Chabahar gracias a misiles de sus sistemas de defensa aérea.
Según Irán, el avión se estrelló en el Océano Índico, donde existe una gran presencia naval estadounidense. Según la Guardia Revolucionaria, este ha sido el cuarto caza estadounidense e israelí derribado por sistemas de defensa aérea de fabricación nacional. Las fuerzas iraníes también han reivindicado el derribo de un caza F-15E Strike Eagle americano el 22 de marzo, y de un F-16 de la Fuerza Aérea israelí. El 20 de marzo, la Guardia Revolucionaria anunció que había alcanzado un F-16 Fighting Falcon israelí en el espacio aéreo central del país.
Los guardianes iraníes, el cuerpo de élite que protege al régimen, han repetido en varias ocasiones que también han alcanzado el portaaviones USS Abraham Lincoln con misiles balísticos, de crucero y drones. Medios iraníes también han calculado que el número de aeronaves no tripuladas estadounidenses e israelíes derribadas ha alcanzado casi las 200.
Toda esta información ha sido desmentida por Estados Unidos a través del Comando Central (CENTCOM), calificándola de "falsas". El CENTCOM declaró de forma clara que "ningún avión de combate estadounidenses ha sido derribado por Irán" y confirmó que el Abraham Lincoln no fue alcanzado "ya que ni los misiles si quiera se acercaron".
El portaaviones continúa operando con normalidad en el mar Arábigo, lanzando aviones en apoyo de las misiones contra el régimen de Irán y sus fuerzas militares. Lo que diversas agencias han demostrado es que las imágenes del portaaviones en llamas son obra de la inteligencia artificial o fotografías recicladas de accidentes pasados, como el incendio del USS Forrestal en 1967.
Hasta el momento no existe "ninguna confirmación independiente" de los supuestos impactos, y los vídeos difundidos por Irán no han sido verificados por fuentes neutrales.