Teruel, referente de la literatura infantil
Hay un lugar de la España rural de cuyo nombre sí quiero acordarme. Y bien es cierto que no se encuentra en La Mancha, pero 30 kilómetros lo separan de territorio conquense. En la llanura aragonesa, sin un denso núcleo poblacional a la vista, se alza la localidad turolense de Libros, con apenas 100 habitantes. Aunque en número de residentes no destaque, gracias a una donación masiva desde distintos puntos, ha recibido más de 60.000 libros, convirtiéndolo en un referente de la pasión por las letras.
En este escenario, y ya próximo el Día Mundial del Libro Infantil el 2 de abril, el Grupo Planeta presenta la segunda edición de su proyecto «#Pueblosquecuentan», que tiene el objetivo, como lo ha certificado Anna Casals, del área infantil-juvenil del mismo, de «acercar los libros a los pueblos», y así potenciar la lectura entre los pequeños que vivan en lugares donde el acceso a materiales culturales muchas veces se complica. El año pasado se escogió el destino vallisoletano de Urueña, conocido por poseer el mayor número de librerías por habitante en España.
De esta forma, la Plaza Mayor de Libros se convirtió en centro neurálgico donde escolares de tres colegios de la capital provincial y varios escritores de literatura infantil se encontraron. Raquel Díaz Reguera fue una de las autoras presentes. Acaba de publicar su novela «El caos de Beca», el inicio de una nueva saga que está elaborando, por primera vez en su carrera, enfocada a un público preadolescente y no infantil.
«Muchas niñas me han dicho que les encantaría que Beca fuera su mejor amiga, lo que me hace bastante ilusión», declaraba, también gratamente sorprendida de que su obra, a pesar de contar siempre con personajes femeninos, también sea del agrado de los chicos, que aprovecharon para comunicárselo.
«Si un niño no tiene acceso a libros es difícil que le gusten. Debemos recordar que cuando un joven cierra uno, ya no es el mismo», alega Isabel Álvarez, otra de las presentes y nombre detrás de la colección «Clara Nox», sobre una adolescente que empieza a vivir aventuras quita hipos. Su literatura engancha a muchos de los retoños por sus tramas misteriosas y llenas de acción. «Gracias a ellos me doy cuenta de que cuando me haga mayor podré seguir divirtiéndome», reconoce Irene, de 9 años. A su compañero Marcos también le agradan, y destaca lo entretenidos que son. Consciente de la importancia de la lectura, se ha propuesto leer un libro al mes.
Gustos intergeneracionales
Susanna Isern es la artífice de «Magic animals», y creciendo en el Pirineo catalán estipula que «la primera biblioteca que tuve fue la naturaleza, ya que era lo que tenía a mano». Los últimos autores que acudieron a la cita, sin olvidar al ratón Geronimo Stilton, fueron Pedro Mañas y David Sierra, escritor e ilustrador, respectivamente, de «Anna Kadabra», donde los personajes son magos.
A pesar de estos referentes actuales, muchos de los estudiantes también admiran a figuras más nostálgicas. Una es Elsa, a la que le encanta Manolito Gafotas y que leer la ha ayudado a saber diferenciar la «g» y la «j». Harry Potter cautiva asimismo a Sofía, que también escribe sus historias «de miedo, pero que tampoco den mucho» . La última aclara que versaba sobre una familia que visitaba una casa encantada. Definitivamente, los benjamines de Teruel respiran y sienten la lectura. Porque donde hay un libro hay siempre un tesoro.
60.000 tomos en una futura biblioteca-hotel
La localidad de Libros no solo posee una gran cantidad de obras, sino que ha aprobado la construcción de una biblioteca-hotel. El único edificio de este tipo es la Biblioteca Pública de Nueva York, que cuenta con 6.000 volúmenes. Raúl Arana, alcalde de la localidad, indica que los beneficios del turismo permitirían costear el salario de los bibliotecarios. Con un coste de cuatro millones de euros, también tendrá en su última planta una residencia de escritores.