U. de Chile lidera misión que enviará experimentos biológicos y tecnológicos a la Estación Espacial Internacional
La Universidad de Chile presentó los experimentos biológicos y tecnológicos que enviará a la Estación Espacial Internacional (EEI), en el marco de una iniciativa financiada por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), a través de los proyectos Anillo y Fondecyt.
La investigación es coordinada por el Laboratorio de Exploración Espacial y Planetaria (SPEL) de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM), e integra a investigadores de la Universidad de Santiago, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y la Fundación Biociencia, además de colaboradores internacionales.
El decano de la Facultad de Ciencia, Francisco Martínez, destacó que este proyecto “refleja el compromiso con la innovación de frontera”. “Estamos llevando la ciencia desarrollada en nuestros laboratorios en colaboración con otras universidades a la Estación Espacial Internacional, demostrando que Chile tiene las capacidades humanas y tecnológicas para ser un actor relevante en el ecosistema espacial global”, subrayó.
Contenedor que transportará y albergará los experimentos en la Estación Espacial Internacional (EEI). Foto: Felipe Poga – Prensa U. de Chile.
La misión contempla el envío de un contenedor especialmente diseñado que albergará distintos experimentos en condiciones de microgravedad y radiación. Entre ellos destacan ensayos de ADN sintético, análisis de materiales avanzados como el grafeno y pruebas de dispositivos ópticos, sensores y procesadores.
Una de las colaboradoras de la iniciativa es la estudiante de doctorado de la Facultad de Química, Biotecnología y Materiales de la Casa de Bello, Nataly Flores, quien forma parte del área microbiológica y enfoca en el estudio de microorganismos extremófilos aislados del fondo marino y del desierto de Atacama, “que tienen genes que se adaptan a condiciones hostiles”.
“Nuestro enfoque es evaluar la diversidad microbiana de estas zonas y ver entre ellos cuál es la semejanza y diferencias metabólicas en la tierra y en el espacio. También cómo podemos aprovechar estas cualidades, ya sea en procesos biotecnológicos o en la agricultura”, declaró .
Natalie Flores, estudiante de Doctorado de la Facultad de Química, Biotecnología y Materiales. Foto: Felipe Poga – Prensa U. de Chile.
El investigador principal de la misión, Marcos Díaz, explicó que el objetivo central es “llevar tecnología y conocimiento que se desarrolla en el país al espacio y aprender en esta cadena”. Según sus palabras, esta experiencia permitirá avanzar en la comprensión de cómo operar experimentos en plataformas espaciales.
Consultado por el escenario presupuestario de la ciencia en Chile, el académico abordó los recortes anunciados para el sector y la eventual eliminación del InES (Innovación en Educación Superior). En esa línea, reconoció que no ha podido seguir en detalle la contingencia debido al trabajo que implica la misión, pero enfatizó que cualquier disminución de recursos impacta directamente en la investigación.
“Un recorte nunca es una buena noticia para la ciencia”, declaró. En esa línea, relevó la importancia de “mostrar con este tipo de proyectos que somos capaces de hacer ciertas cosas de alto nivel y que probablemente no lo hacemos de la misma forma que los países desarrollados”. “La mayoría de las investigaciones en Chile se hacen con presupuestos bastante austeros”, criticó.
Marcos Díaz, investigador y académico Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile. Foto: Felipe Poga – Prensa U . de Chile.
A diferencia de las misiones satelitales tradicionales, donde un fallo puede significar la pérdida total del experimento, Díaz subrayó que trabajar con la EEI permite recuperar los dispositivos enviados.
Durante la operación, los datos se descargarán periódicamente, lo que permitirá al equipo monitorear el estado de los componentes mediante videos e imágenes de resolución ajustada a la espera del retorno físico del contenedor a la Tierra para un análisis biológico y tecnológico profundo.
En paralelo, la misión incorpora desarrollos tecnológicos orientados a futuras aplicaciones espaciales, como la evaluación de sensores de radiación, instrumentos de medición ambiental y sistemas de procesamiento de datos.
El lanzamiento de los experimentos está previsto para el 8 de abril y se espera que el dispositivo permanezca 6 meses en la EEI, regresando a la tierra entre fines de septiembre y principios de octubre de este año.