Incertidumbre global y nuevas transiciones presionan el desarrollo humano en RD
Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
Santo Domingo, RD. – La creciente incertidumbre y vulnerabilidad que enfrenta la región y el mundo generan presiones sobre el desarrollo humano, al limitar la capacidad de las personas para proyectar un futuro mejor y realizar inversiones que mejoren su bienestar.
De acuerdo con representantes del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud), la incertidumbre global no solo incrementa la probabilidad de que ocurran shocks económicos o sociales con impacto en el desarrollo, sino que también afecta directamente la capacidad de las personas para tomar decisiones y actuar en función de mejorar sus condiciones de vida.
Indicó que la región atraviesa por una “nueva era de incertidumbre”, en la que problemas estructurales de larga data, como las desigualdades, la informalidad y la baja capacidad institucional, convergen con cambios profundos en la geopolítica global.
A esto se suman nuevas amenazas vinculadas a distintas transiciones que están ocurriendo en las sociedades, entre ellas el rápido avance de las tecnologías, los cambios en la dinámica social y los efectos cada vez más visibles del cambio climático.
De acuerdo con Ana María Díez, representante en el país del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud), en su ponencia “Resiliencia Empresarial y Desarrollo Humano Sostenible: nueva respuesta para una región bajo presión”, indicó que alrededor del 60 % de las personas en la región identifica las redes sociales como su principal fuente de noticias.
Sin embargo, al mismo tiempo cerca del 63 % afirma desconfiar de la información que circula en esas plataformas.
Este contraste refleja la gran influencia que tienen las redes sociales en la manera en que la población se informa, incluso cuando existe conciencia sobre los riesgos asociados a la desinformación.
Asimismo, advirtió que las redes sociales tienden a reforzar sesgos, crear “cámaras de eco” y amplificar la desinformación, lo que puede incidir no solo en la percepción sobre las instituciones, sino también en la forma en que las personas se relacionan entre sí dentro de la sociedad.
En ese contexto, también existe una disminución generalizada de la confianza en las instituciones, en los gobiernos y entre los propios ciudadanos. La confianza se mantiene principalmente en los círculos más cercanos, como la familia o las comunidades con características y valores similares.
Esta dinámica ha provocado que distintos grupos sociales se perciban cada vez más distantes entre sí, lo que dificulta la construcción de consensos, la formación de coaliciones y la capacidad de avanzar en soluciones colectivas.
Al presentar el informe de Desarrollo Humano 2025, la economista jefa de ese organismo para la región, Almudena Fernández,apuntó que en el caso de la transformación tecnológica, la inteligencia artificial y las redes sociales están reconfigurando la forma en que las personas se conectan, conversan, producen información y forman sus opiniones sobre su entorno.
Señaló que en la región se observan altos niveles de polarización política, lo que añade presión al funcionamiento de las instituciones democráticas, aunque en el ámbito local dijo que la polarización es menor que lo existente en la región, lo que calificó como positivo.
A estas tensiones se suman los efectos del cambio climático, que cada vez se manifiestan con mayor frecuencia e intensidad mediante eventos extremos y fenómenos como las olas de calor.
De acuerdo con los datos presentados, en los últimos años han registrado alrededor de 120 días adicionales de calor extremo en países como República Dominicana, lo que tiene impactos directos en la productividad, la salud de las personas y el desarrollo de los niños.
Ante este panorama, planteó la importancia de fortalecer la resiliencia, entendida como la capacidad de los hogares y las sociedades para enfrentar distintos tipos de riesgos y mantener niveles de bienestar.
Desde el enfoque de desarrollo, destacó que pensar en resiliencia también abre oportunidades.
Explicó que la resiliencia no se limita a la adaptación climática, sino que implica prepararse para cualquier tipo de shock o amenaza.
En ese sentido, destacó la importancia de fortalecer distintos tipos de activos en los hogares para que puedan enfrentar mejor los riesgos.
Entre ellos mencionó el capital humano, a través de la educación y la salud; el capital financiero, que permita a las familias manejar situaciones adversas; el capital físico, que incremente la productividad; y el capital social, vinculado a la cohesión dentro de las comunidades.
Por otro lado, resaltó la necesidad de contar con instituciones capaces de anticipar, responder y adaptarse a los shocks, así como con infraestructura resiliente que permita mantener el funcionamiento de los servicios y la actividad económica incluso en contextos adversos.
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