La Policía alerta del fenómeno "Bofetada feliz" en menores: cuando la agresión física y la humillación se hace viral
La Policía Nacional y la fundaciónSOL han alertado de un preocupante incremento de las conductas violentas entre menores españoles, como el fenómeno del 'Happy Slapping', "bofetada feliz", que consiste en grabar agresiones físicas, verbales o incluso sexuales entre menores y difundirlas en redes sociales.
La iniciativa forma parte de la campaña “Somos su Mejor Red”, que busca proteger a niños, niñas y adolescentes en el entorno digital, sensibilizando sobre los riesgos de la violencia viral y su normalización como entretenimiento.
Datos alarmantes
Según datos de la Memoria de la Fiscalía General del Estado 2025, en 2024 se registraron 12.563 delitos de lesiones cometidos por menores, con un incremento del 18,8% en homicidios o tentativas respecto al año anterior. La violencia ya no solo se ejerce: se graba, se viraliza y se convierte en contenido digital.
La finalidad suele ser ganar popularidad o 'likes' en internet, aunque para la víctima supone una doble victimización: primero la agresión en sí y después la humillación pública que puede perpetuarse en el tiempo.
Un informe de Fundación ANAR revela que las principales plataformas donde se difunden estas agresiones son WhatsApp (66,4%), Instagram (50,5%) y TikTok (49,5%), y que en el 14,2% de los casos se utiliza inteligencia artificial para crear imágenes, audios o vídeos falsos de la víctima.
Testimonios de expertos
Juan Cristóbal Cabiedas Pedraza, Inspector de Policía Nacional, señala que el Happy Slapping trasciende el mundo físico y que es fundamental fomentar la capacidad crítica y el uso responsable de las redes sociales entre los adolescentes. “No podemos entender este tipo de conductas como una broma o juego, ya que pueden constituir delitos contra la integridad moral, lesiones o amenazas. Los menores, a partir de los 14 años, tienen responsabilidad penal”, explica.
Por su parte, Claudia Caso, directora de fundaciónSOL, subraya que la difusión de estas agresiones multiplica la humillación: “No se trata solo del daño físico o verbal, sino de la exposición pública, los comentarios crueles y la imposibilidad de olvidar. Muchos jóvenes llegan a percibir estas agresiones como contenido, no como violencia”.
Recomendaciones para familias y educadores
- Hablar con los menores sobre la violencia en redes y educar en empatía digital.
- Recordar que detrás de cada vídeo hay una víctima real.
- Dejar claro que grabar o compartir una agresión también es participar en ella.
- Evitar la exposición continuada a contenidos violentos para prevenir la normalización de la violencia.
- Reportar y denunciar los contenidos violentos, conservando evidencia digital para posibles procedimientos judiciales.
Según Save the Children, el Happy Slapping es un delito perpetrado no solo por el agresor, sino también por quienes graban, difunden o interactúan con el contenido. En el 61 % de los casos, los agresores pertenecen al entorno cercano de la víctima, como compañeros o amigos, lo que evidencia la estrecha relación entre el ciberacoso y el bullying.