El aeropuerto de Teruel, el mayor aparcamiento de aviones de Europa, se convierte en el refugio de Qatar Airways ante la guerra de Irán
El aeropuerto de Teruel, el mayor aparcamiento de aviones de Europa, se está convirtiendo estos días en una suerte de base forzada para Qatar Airways. La compañía de bandera de Catar, que tiene su centro operativo en el Aeropuerto Internacional Hamad en Doha, anunció el pasado 6 de marzo la suspensión de sus operaciones por la guerra de Irán. Y aunque ha ido recuperando parte de su actividad, todavía vuela una cuarta parte de los aviones que antes del conflicto -ayer programó algo más de 100, por los más de 500 diarios de antes de la guerra-, por lo que ha optado por ir refugiando parte de su flota que no está operativa en el aeropuerto turolense, donde los aparatos permanecerán estacionados y mantenidos en perfectas condiciones operativas por los servicios que ofrecen compañías como Tarmac, líder en este sector.
Hasta hoy lunes, el aeropuerto había recibido 20 aeronaves Qatar Airways, de acuerdo con los datos recopilados por Flightradar. Sólo el domingo aterrizaron en Teruel cinco de sus aviones, cuatro Airbus A-330 procedentes de Doha y un A-350 de Los Ángeles.
El consejero de Fomento y presidente del Consorcio del aeropuerto, Octavio López, en una jornada organizada por El Periódico de Aragón en la Cámara de Comercio e Industria de Teruel, ya advirtió la semana pasada de que Teruel, que ahora mismo tiene alrededor de 70 aviones en sus instalaciones, seguiría recibiendo más aparatos por el conflicto de Irán.
Teruel está recuperando así el protagonismo que ya tuvo durante la pandemia del coronavirus en 2020. Entonces, llegaron a estar estacionados hasta 127 aviones en sus instalaciones atraídos por las ventajas que ofrece. Ubicado en la localidad de Caudé, el aeropuerto de Teruel, que tiene capacidad para acoger hasta 250 aviones de doble pasillo y casi 400 de pasillo único, se beneficia de un clima seco y soleado (más de 240 días al año) que favorece la conservación de aviones. Su clima árido y su altitud previenen la corrosión, siendo perfecto para la conservación de aviones a largo plazo, como destacan sus propios gestores. Cuenta, además, con una pista de 2.825 metros, capaz de recibir a los mayores aviones del mundo como el Airbus A380.
La instalación, de gestión público-privada, ha recibido en los últimos años una inversión de más de 170 millones de euros, una cifra que lo convierte en el primer motor económico de la provincia, con importantes obras en marcha como el hangar y la nave de producción de dirigibles estratosféricos, una segunda nave de pintura de aviones, la nueva campa de estacionamiento con capacidad para entre 70 y 140 aviones, el futuro laboratorio de investigación del ITA y la propia ampliación de la terminal del aeropuerto, cuya ejecución se encuentra ya al 80%.