Palacio Gran Vía, a Royal Hideaway Hotel, pasión por la historia en el corazón de Granada
La ciudad de Granada siempre es un buen plan; nunca defrauda; y en primavera mucho menos, sobre todo si el viaje coincide con su impresionante Semana Santa. Declarada de Interés Turístico Internacional desde el año 2009, la Semana Santa de Granada cautiva los sentidos gracias a la fusión de hermandades de silencio y cofradías de capa y de barrio. El Zaidín, el Albaicín o el Realejo junto al centro histórico de la ciudad ven procesionar imágenes y cortejos de gran belleza que ponen el vello de punta e impresionan a todo el que lo divisa a pocos metros.
Pero no hace falta llegar en Semana Santa a la capital
granadina para que el embrujo que rezuma la ciudad se impregne en los
poros de la piel. Quizá será por el legado de su historia, reino
musulmán durante 781 años y escenario del gran triunfo de los Reyes
Católicos; quizá será por el arte que irradia cada esquina; o quizá por lo
delicioso de sus bocados, como el famoso pionono, elaborado con una
plancha de bizcocho empapado en almíbar y relleno de una suave crema
pastelera. Aunque todas las miradas se las lleva la espectacular silueta de
la Alhambra, coronando de forma magistral la estampa de la ciudad.
Un privilegiado lugar desde el que podemos contemplar la
hechizante Alhambra sin prisas y sin masificaciones es la terraza del Palacio
Gran Vía, a Royal Hideaway Hotel 5 estrellas Gran Lujo, uno de los
alojamientos más especiales de la ciudad, pues ocupa la antigua sede de la
banca Rodríguez-Acosta, construido a principios del siglo XX. Tras una
minuciosa restauración, este icónico inmueble de la Gran Vía granadina
luce ahora como un lujoso hotel boutique en pleno centro de Granada que
invita al huésped a disfrutar de una estancia tan única como memorable, con
experiencias propias como un taller de «table setting» de la mano de Beatriz
Satrústegui que nos enseña los secretos sobre el arte de poner la mesa en
colaboración con la famosa cerámica granadina de Fajalauza.
Fiel a su legado y herencia, Palacio Gran Vía, a Royal
Hideaway Hotel ha sabido reinventarse sin perder su esencia, atesorando en su
interior antiguos elementos arquitectónicos de gran valor como artesonados
de estilo neomudéjar, suelos de teselas, frescos, ornatos modernistas o incluso
las cajas fuertes originales del banco que ahora quedan a la vista del
viajero.
Privilegiado punto de partida
Situado frente a la Catedral y cerca de La Alhambra, este lujoso alojamiento se convierte en el punto de partida perfecto para descubrir la ciudad a pie, disfrutando de sus recovecos y de sus sorprendentes rincones. Y al regresar después de un largo día de turismo, nada mejor que relajarse en sus elegantes habitaciones, varias de ellas con vistas a la ciudad y terraza privada con solárium. No en vano, todas ellas están diseñadas para ofrecer una estancia cálida y exclusiva, con tejidos en tonos cálidos y terrosos y piezas en madera natural que intensifican la sensación de bienestar.
Sin embargo, dispuestos a encontrar relax, nada mejor
que sumergirse en el universo wellness de Palacio Gran Vía, a Royal
Hideaway Hotel. En concreto, sus instalaciones disponen de un hammam con
baño turco y piscina interior climatizada bajo una bóveda de ladrillos original
del edificio, una terraza con solárium con relajantes vistas a la Alhambra, una
cabina doble y un gimnasio equipado con la última tecnología. ¿Qué mejor manera
de recuperar fuerzas?
Pues sí, hay otra manera de recuperar el pulso y es disfrutando de la tradición culinaria andaluza sin salir del alojamiento. De hecho, los diferentes espacios del hotel rinden homenaje a la dieta mediterránea a través de una oferta gastronómica a medio camino entre la alta cocina y el saber hacer de antaño sin perder de vista el sabor, la autenticidad y el producto de proximidad.
El restaurante El Patio es un acierto seguro, aunque la gran sorpresa se encuentra en Miralba Rooftop Bar, ideal para disfrutar de deliciosos vinos y cócteles de autor rodeados de imponentes vistas a la Alhambra, la Catedral y el barrio del Albaicín. Es el lugar para brindar por volver a Granada.