¿Por qué la hora tiene 60 minutos? La decisión de hace 4.000 años que cambió nuestro tiempo
Desde pequeños, la lección de que una hora tiene 60 minutos se ha enseñado como si fuera una ley propia de la naturaleza. No obstante, muchas personas han crecido con la curiosidad del porqué de esta cifra. La razón se encuentra en una decisión tomada hace 4.000 años y, desde entonces, solo ha sido cuestionada durante la Revolución Francesa en 1793.
El origen de los 60 minutos es bastante cuestionado. Una de las teorías más aceptadas por los historiadores se remonta a las antiguas civilizaciones de Mesopotamia, concretamente los babilonios. Estos habitaron el territorio que actualmente ocupa Irak entre 2100 y 538 a.C. y a ellos se les atribuye diferentes invenciones como la creación del primer código penal de leyes para establecer el comportamiento de las personas.
Según se cree, los babilonios no se limitaron a utilizar solo sus diez dedos para contar, sino que también empezaron a utilizar las tres falanges de cada uno. Siguiendo este método y usando el pulgar para contar, se pueden enumerar 12 divisiones. Por ello, si se utiliza la otra mano a modo de "marcador" y se levanta un dedo cada vez que se hace el recorrido de 12 divisiones completo, se alcanza la cifra de 60 (12 x 5 = 60). Este hecho estableció el número 60 como el número base de su sistema numérico.
En aquel entonces, la división del día en 24 horas ya se había establecido gracias a los egipcios, aunque no se sabe con certeza la razón. Según un artículo publicado en el medio "The Conversation" la respuesta se encuentra en la presencia de 12 estrellas principales que fraccionaban la noche en 12 periodos temporales. Por ello, se empezó a establecer el día y la noche en franjas de 12 horas o 'wnwt'. Una vez establecido este sistema, se cree que los babilonios comenzaron a dividir las horas en 60 minutos y cada minuto, a su vez, en 60 segundos, debido a su sistema sexagesimal.
En la Revolución Francesa se intentó establecer el sistema decimal para medir el tiempo
Sin embargo, hubo un momento histórico en el que se quiso cambiar esta norma. En octubre de 1793, tras la instauración de la República Francesa, los revolucionarios quisieron cambiar la duración de los días a 10 horas, en vez de 24, y de las hora a 100 minutos, siguiendo el sistema decimal utilizado para otras unidades de medida como los kilómetros o los litros. El objetivo era desligar la religión del calendario utilizado, creando semanas de 10 días.
No obstante. este sistema no prosperó debido a la gran cantidad de dificultades que supuso su entrada en vigor. En un mundo en el que se ha establecido una duración determinada del tiempo, la iniciativa francesa provocó el aislamiento de la nación. Asimismo, con la nueva semana de 10 días, el día de descanso se estableció en el último, por lo que no era del agrado de la población rural.
Otras influencias del sistema sexagesimal babilónico en la actualidad
Por su parte, la influencia del sistema sexagesimal y de la particular forma de contar de los babilonios también se encuentra presente en otros aspectos de la vida moderna. Una de las más utilizadas es la agrupación en decenas, no solo por la capacidad de contar con los dedos de una mano, sino también a su utilidad al poderse dividir entre 2, 3, 4 y 6. Esto era de gran utilidad a la hora de medir y comerciar.
Asimismo, los babilonios también influyeron en el cálculo de los ángulos, estableciendo que los círculos contaban con 360 grados. Gracias a esta decisión, el grado sexagesimal (1º), se divide en 60 minutos de ángulo 860') y estos, a su vez, en 60 segundos de ángulo (60"), los cuales se suelen utilizar en geometría y astronomía.