La población musulmana en España alcanza los 2,5 millones y consolida su crecimiento
- Más peso entre los nacimientos que en el conjunto de la población
- Una población joven y concentrada en determinadas zonas
- Predominio de origen africano y marroquí
- Ceuta y Melilla, a la cabeza del cambio demográfico
- Mayor fecundidad y fuerte endogamia
- Desventajas socioeconómicas y menor participación laboral
- Una tendencia al alza con impacto futuro
Según el último informe del Observatorio Demográfico de CEU CEFAS, el colectivo alcanza ya entre 2,4 y 2,5 millones de personas, lo que supone en torno al 5% de la población total, con una presencia especialmente significativa entre los jóvenes y, sobre todo, entre los recién nacidos.
El estudio, titulado Demografía del Islam en España, dibuja una evolución acelerada en las últimas décadas. Si en 1975 la presencia musulmana era prácticamente inexistente —salvo en Ceuta y Melilla—, hoy se ha convertido en un fenómeno con implicaciones demográficas, sociales y económicas de gran alcance.
Más peso entre los nacimientos que en el conjunto de la población
Uno de los datos más destacados es el crecimiento entre las nuevas generaciones. En 2024, el 11% de los bebés nacidos en España tenía al menos un progenitor musulmán, una proporción muy superior a su peso en el total de la población.
Este fenómeno responde, en gran medida, a una mayor fecundidad: las mujeres musulmanas tienen entre el doble y el triple de hijos que las españolas, aunque esa tasa también muestra una tendencia a la baja en los últimos años.
Las diferencias territoriales son notables. En comunidades como Murcia, Cataluña y La Rioja, el 19% de los nacimientosya corresponde a familias con al menos un progenitor musulmán. A nivel provincial, destacan cifras aún más elevadas: Almería alcanza el 28%, seguida de Gerona, Lérida o Tarragona.
Una población joven y concentrada en determinadas zonas
El informe subraya que la inmigración musulmana es predominantemente joven y masculina, lo que explica su fuerte presencia en las edades clave para el mercado laboral y la natalidad.
De hecho, los musulmanes nacidos en el extranjero representan ya el 8% de los hombres de entre 20 y 44 años en España, un porcentaje que se dispara en algunas provincias. En Almería, por ejemplo, alcanza el 24%, y supera el 20% en territorios como Lérida.
En términos absolutos, la población musulmana se concentra principalmente en Cataluña (alrededor de 700.000 personas), Andalucía (400.000) y la Comunidad Valenciana (300.000). En proporción sobre el total de habitantes, destacan Murcia, Cataluña y La Rioja.
Predominio de origen africano y marroquí
El crecimiento de esta población está estrechamente ligado a la inmigración. Según el informe, alrededor del 85% de los musulmanes de primera generación procede de África, y dentro de este grupo casi el 65% tiene origen marroquí.
Tras Marruecos, los países con mayor presencia son Pakistán, Senegal, Argelia, Mali, Gambia y Bangladesh. En conjunto, estos países concentran aproximadamente el 95% de la población musulmana inmigrante en España.
Ceuta y Melilla, a la cabeza del cambio demográfico
El informe dedica especial atención a Ceuta y Melilla, donde la presencia musulmana es histórica pero ha aumentado de forma notable en las últimas décadas.
Entre 2020 y 2024, más del 80% de los nombres más frecuentes entre los recién nacidos en Ceuta y hasta el 90% en Melilla eran de origen árabe, según datos del INE recogidos en el estudio. Hace medio siglo, estos porcentajes rondaban el 22%.
Además, los apellidos de origen árabe-marroquí representan ya más de la mitad de los más comunes en ambas ciudades, lo que refuerza la tendencia hacia una mayoría demográfica en determinados grupos de edad, especialmente entre niños y jóvenes.
Mayor fecundidad y fuerte endogamia
El estudio también analiza las dinámicas familiares. Una de las características más destacadas es la alta endogamia: en la mayoría de los casos, las mujeres musulmanas tienen hijos con hombres de su mismo país de origen.
En 2024, esta proporción alcanzó cifras muy elevadas: 98,5% entre las bangladesíes, 97,5% entre las pakistaníes y más del 90% entre las marroquíes.
Además, más del 90% de las madres musulmanas están casadas al tener hijos, frente a aproximadamente el 47% de las españolas, lo que influye en sus mayores tasas de natalidad.
Desventajas socioeconómicas y menor participación laboral
En el plano socioeconómico, el informe apunta a una situación más desfavorable en comparación con la población autóctona.
La tasa de paro de la población africana —utilizada como aproximación— supera el 30%, más del doble que la de los nacidos en España. Asimismo, la tasa de empleo es significativamente menor, especialmente entre las mujeres.
Las diferencias también se reflejan en la afiliación a la Seguridad Social: solo el 30,1% de las mujeres marroquíes en edad laboral está afiliado, frente al 68,3% de las españolas.
A ello se suma un nivel educativo más bajo en promedio, especialmente entre las mujeres, y una mayor presencia entre los beneficiarios de ayudas públicas, según el análisis de datos de la Comunidad de Madrid.
Una tendencia al alza con impacto futuro
El informe concluye que, si se mantienen las tendencias actuales, el peso de la población de origen musulmán seguirá aumentando, especialmente entre las generaciones más jóvenes.
Actualmente, uno de cada nueve nacimientos en España ya está vinculado a familias musulmanas, una proporción que previsiblemente crecerá en los próximos años.
Además, el proceso de adquisición de nacionalidad está ampliando su peso político: alrededor de un millón de musulmanes residentes en España ya tienen nacionalidad española, muchos de ellos menores que se incorporarán al electorado en el futuro.
En paralelo, el aumento de la inmigración en los últimos años —con un saldo neto de 2,5 millones de personas nacidas en el extranjero entre 2022 y 2025— ha intensificado el debate público sobre sus efectos en el mercado laboral, la vivienda o los servicios públicos.