La de Cuadri y Las Ventas:¿Quién dijo bravura?
Madrid volvía a abrir sus puertas con una tonalidad bien diferente a cómo las cerró aquel desolador e histórico 12 de octubre cuando nos creímos que Morante de la Puebla nos había roto el corazón, entre lágrimas él y tantísimos. Hoy, con la corrida de Celestino Cuadri, tan seria por dentro y por fuera, Madrid era otra plaza. Comenzaba todo. La cantidad de toros por delante que nos quedan. También en la intimidad de los corrales, el testigo que Florito ha dejado a su hijo y que pasó con discreción aquella Hispanidad, tan lejos hoy. Buena historia esta. Con toda una vida académica puesta en pie, ingeniero aeroespacial, casi nada, Álvaro Fernández decide el giro maestro de encerrarse entre toros y cabestros en la Monumental de Las Ventas para seguir los pasos de su padre. Fascinante historia. Y Madrid volvía también con ausencias, como la del compañero y amigo, Miguel Ángel Moncholi. Ya tenía mérito irse a la puerta de toriles a recibir a un toro de casi 700 kilos, con la divisa de Cuadri. Eso hizo Pepe Moral. Nos quitó la respiración.
Sobre todo porque el toro salió haciéndose el tonto: no se fue hacia él, sino que barbeó y, después, cogió la línea recta. Tras la larga, lo prendió. Por suerte, todo quedó ahí, porque el toro era un auténtico prenda desde el principio. Y, aun así, Pepe se puso como si fuera bueno. Se cruzó al infinito del pitón contrario, queriendo la gloria y sabiendo que también podía encontrar el infierno. Qué sincero y de verdad estuvo Moral, con tan poco como recompensa. La costó la espada.
De esfuerzos
Más eficaz fue con ella con el cuarto. Un toro de mal juego, como toda la corrida. Poco pudo hacer Pepe. El toro, de escasa fuerza, se revolvía con rapidez y no era agradecido ni para hacer el esfuerzo.
Damián Castaño lo hizo con el segundo, un toro con el que estuvo siempre al filo. No humillaba nunca y soltaba la cara al final del muletazo, quedándose con lo que dejaba atrás. Por eso, cada pase tenía un mérito tremendo. A base de exponerse, consiguió robarle muletazos de calado. Y en uno de esos terrenos terminó siendo cogido. En ese abismo puede pasar cualquier cosa. La espada no fue.
Damián se sacó de un tirón al quinto de la tarde y daba ganas de que no lo hiciera. No era de fiar el animal. Tampoco quiero decir. Como no lo había sido ningún ejemplar de la corrida. Se puso Castaño al natural y temblamos. Fue esquivando las arrancadas y así de a pocos fue haciendo faena con lo que tenía.
Se daba la vuelta con peligro el tercero, que solo dejaba estar delante si era de uno en uno. Gómez del Pilar se justificó, que ya era mucho. Al sexto se le pegó mucho y mal en el caballo (ya con la puya rota) y llegó a la muleta con pocas fuerzas y las ideas, como toda la corrida, reguleras. Con lo que a la faena ya no le quedó resquicio para la ilusión. La había devorado la tarde. Poco a poco. Toro a toro. Solo una corrida tuvimos que esperar los aficionados a los toros para recordar lo benditos que somos los enamorados de esto. Y entradón en Madrid para inaugurar el año.
Ficha del festejo
Las Ventas (Madrid). Primera corrida del año. Se lidiaron toros de Cuadri, grandones. El 1 ºy 3º, complicados y orientados; 2º, difícil y sin humilllar; 4º, 5º, 6º, malos. Media entrada.
Pepe Moral, de salmón y oro, dos pinchazos, dos avisos, media, estocada (silencio); estocada (silencio).
Damián Castaño, de rosa y oro, pinchazo hondo, aviso, cinco descabellos (saludos); pinchazo, estocada (silencio).
Gómez del Pilar, de gris y oro, tres pinchazos, estocada, aviso (silencio); estocada baja (silencio).