Netanyahu abre otro frente de guerra en Siria
La noche del jueves el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró en una rueda de prensa a medios extranjeros que Irán ya no tiene capacidad para enriquecer uranio ni manufacturar misiles. Poco tiempo después, el portavoz del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI), Ali Mohammad Naini, declaró en la televisión nacional persa que su país retenía la capacidad de fabricar misiles y que a Israel le esperaba una sorpresa. A lo largo del viernes hubo al menos ocho andanadas de misiles desde la República Islámica. Y en uno de los ataques israelíes nocturnos de esa noche en Irán, Naini fue uno de los blancos.
En los múltiples ataques balísticos contra Israel, al menos dos portaban ojivas de bombas de fragmentación que causaron daños en viviendas e hirieron a algunos residentes. Además, metralla de un misil interceptado impactó en la Ciudad Vieja de Jerusalén, dañando un estacionamiento en el barrio judío, a unos 400 metros del Muro de las Lamentaciones y del complejo de la Mezquita de Al-Aqsa.
¿Qué pasa en Siria?
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió este viernes, tras ordenar previamente ataques contra Siria por una aparente agresión contra la población drusa en la zona de Al Sudeia (sur), que lo volverán a hacer "con mayor contundencia" si persiste esta situación contra la comunidad drusa. "Si es necesario, atacaremos con mayor contundencia. El primer ministro y yo lo hemos dejado claro y advertido: quien perjudique a los drusos en Siria, hermanos de nuestros hermanos drusos en Israel, sufrirá las consecuencias", aseveró Katz en un comunicado.
Durante la pasada noche, el Ejército de Israel informó haber bombardeado infraestructura militar del Gobierno sirio en el sur del país en represalia por supuestos ataques contra civiles drusos. En el sur de Siria, la tensión persiste desde la llegada al poder del presidente sirio, Ahmed al Sharaa, después de derrocar al régimen de Bachar al Asad a finales de 2024, con enfrentamientos entre grupos armados locales de origen beduino contra milicias drusas, algunas respaldadas por Israel.
El 90% de los misiles han sido interceptados por Israel
Irán lanzó 365 misiles balísticos contra Israel desde el inicio de la guerra el 28 de febrero hasta la mañana del jueves, según informaron las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Los datos militares indicaron que 285 de los misiles lanzados cruzaron el espacio aéreo israelí, aproximadamente 270 fueron interceptados por las defensas aéreas de Israel, lo que representa una tasa de intercepción superior al 90%. Sin embargo, oficiales militares advirtieron que la interceptación de misiles con ojivas de racimo no siempre neutraliza las submuniciones.
La portavocía militar ha confirmado 17 impactos de misiles y también ha indicado que, si bien el número diario de misiles ha disminuido significativamente —de decenas durante los primeros días de la guerra a la tasa actual de uno o dos misiles por día—, los misiles siguen representando una amenaza. Los oficiales estiman que Irán aún posee alrededor de 1000 misiles balísticos.
Al inicio de la guerra, Irán contaba con 470 lanzadores de misiles, de los cuales unos 200 fueron destruidos por la fuerza aérea israelí. Entre 100 y 150 lanzadores adicionales se encuentran dentro de los túneles alcanzados y requerirán importantes reparaciones antes de poder ser usados, según informaron las FDI.
Mientras, en el Líbano y norte de Israel
Los misiles y drones de la organización pro iraní Hizbulá del Líbano siguieron cayendo en el norte de Israel, provocando daños y heridos, mientras Israel sopesa acciones terrestres con la intención declarada de crear una zona de amortiguación. Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, dijo tras reunirse con su homólogo israelí, Gideon Sa'ar, que había expuesto las reservas de Francia a una posible operación terrestre israelí en el sur del Líbano.
Barrot añadió que el ejército libanés debe hacer todo lo posible para desarmar a Hizbulá, tal como exige el gobierno libanés. Barrot hizo estas declaraciones durante una breve visita a Israel, tras viajar al Líbano en el marco de los esfuerzos por reducir las tensiones regionales y lograr un alto el fuego.