Sánchez se contradice: ahora admite que lleva "meses preparándose" para la crisis de Irán
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha caído este viernes en una manifiesta contradicción. El líder socialista ha admitido que su gabinete "llevaba meses preparándose" para la "eventualidad" que ha supuesto la guerra en Irán emprendida por Estados Unidos en colaboración con Israel; países a los que ha acusado de provocar una crisis económica que ya está golpeando a los bolsillos de medio mundo.
El problema es que ni 24 horas antes, el jefe del Ejecutivo, que este miércoles frenó su pretensión de presentar los Presupuestos Generales del Estado antes de que acabe el mes de marzo marzo precisamente por lo imprevisto del conflicto, dijo: "Vamos a trabajar, por supuesto, en los Presupuestos. Pero insisto: el Gobierno de España, como la política, como la vida en general, no se rige de manera lineal por los planes que pueda tener uno. Nadie preveía esta guerra en Irán. Yo desde luego no la preveía".
Es más, el jefe del Ejecutivo se atrevió a preguntar directamente a un periodista que le cuestionó por las cuentas del Estado: "¿Usted la preveía [la guerra]? Seguro que no. Pues evidentemente, la Administración, en este caso, el Gobierno de España -sin olvidar lo importante- tiene que estar en lo urgente. Y lo urgente ahora mismo es esto", justificó en Bruselas para enterrar la urgencia de presentar un proyecto presupuestario, como demanda la Constitución al Ejecutivo.
El presidente, en cualquier caso, ha reiterado una vez más que presentará las cuentas este año. "El Gobierno de España cumplirá con su deber. Pero ahora, lo importante", ha dicho en Moncloa. Sánchez ha vuelto a insistir en que los actuales presupuestos -prorrogados desde 2023-, siguen siendo útiles.
El Gobierno ha aprobado dos decretos distintos -uno con medidas para los efectos económicos y otro con las medidas de vivienda- tras un órdago sin precedentes de Sumar al que Sánchez ha restado importancia y ha situado en el marco de normalidad de un gabinete de cohabitación. "Bienvenidos a Europa", ha ironizado. El socio minoritario del Ejecutivo ha retrasado casi dos horas el inicio del Consejo de Ministros extraordinario precisamente para presionar y conseguir que el Ejecutivo diera luz verde a las medidas de vivienda.
No obstante, el presidente del Gobierno ha admitido que el segundo decreto aprobado, que incluye las citadas medidas sobre vivienda, no cuenta con los apoyos necesarios en el Congreso para salir adelante.
Sánchez ha comparecido para trasladar a los ciudadanos la sensación de excepcionalidad a la que se ha agarrado para abortar su plan de presentar las cuentas este primer trimestre del año. Por eso, durante su intervención, ha recordado episodios pasados de excepción que obligaron al Gobierno a tomar medidas de urgencia, como la pandemia y la guerra en Ucrania.
El presidente del Gobierno ha enmarcado la guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán como un escenario de incertidumbre global, pero ha querido trasladar un mensaje de control y confianza.
A su juicio, España afronta esta crisis en mejores condiciones que otros países gracias al crecimiento económico, el rigor fiscal y la apuesta por las energías limpias. Sobre esa base, el Ejecutivo promete desplegar todos los recursos necesarios para proteger a ciudadanos y sectores estratégicos —pymes, campo e industria— con el objetivo de volver a salir reforzados, como en crisis anteriores.
Sánchez ha defendido que el plan que entra en vigor situará a España a la cabeza de la UE en protección social y económica, aunque ha reconocido que ninguna respuesta podrá neutralizar por completo los efectos de la guerra.
De ahí que haya combinado el mensaje económico con uno político en la arena internacional: la exigencia de alto el fuego, la defensa, una vez más, del derecho internacional y la apelación a un “No a la guerra” que busca movilizar políticamente al electorado de izquierdas en España.
El cierre del discurso ha pivotado sobre una idea recurrente en su narrativa habitual en casos de crisis: la resiliencia del país, basada en la capacidad colectiva para resistir, protegerse y mantener la esperanza frente a la crisis.