Choque en Moncloa: Sumar retrasa el inicio del Consejo de Ministros extraordinario por la guerra en Irán
El Consejo de Ministros extraordinario de este viernes se ha retrasado por discrepancias internas entre los socios del Gobierno, después de que Sumar insistiera en incluir nuevas medidas de vivienda y controles sobre los márgenes empresariales en el paquete antiguerra que se está negociando.
Esta presión ha obligado a prolongar las conversaciones con el PSOE y ha generado un nuevo choque dentro de la coalición en un momento de máxima tensión política. Este diario ha publicado este viernes el reto de los socialistas a sus socios: que se vayan si no les gusta el decreto.
Según fuentes gubernamentales, los ministros de Sumar incluso se han negado a entrar en la reunión a la hora prevista, a las 09:30, al considerar inaceptable que la propuesta socialista excluyera los puntos que llevaban semanas reclamando: un tope a los alquileres, una moratoria de desahucios y límites a los beneficios empresariales que, según denuncian, algunas compañías están obteniendo “a costa de la guerra”.
Desde Moncloa aseguran que las negociaciones continúan y que el retraso responde a la necesidad de cerrar un acuerdo que permita presentar un plan sólido. Sin embargo, diversas fuentes admiten que la vivienda se ha convertido en el principal foco de confrontación y que las posiciones siguen muy alejadas.
El sector socialista defiende que algunas de las medidas planteadas por Sumar no son viables en este momento, mientras que el socio minoritario acusa al PSOE de “frenar” compromisos ya pactados y de ceder ante presiones empresariales. La tensión se ha intensificado en las últimas horas, con ambas partes intercambiando reproches en privado sobre la falta de avances.
El bloqueo ha tensado aún más la relación entre los dos partidos, que afrontan este nuevo episodio de fricción en un contexto marcado por la urgencia de aprobar medidas económicas vinculadas al impacto de la guerra.
La necesidad de proyectar estabilidad institucional contrasta con la imagen de división que ha dejado el retraso del Consejo.
Mientras tanto, el aplazamiento de la reunión se interpreta como un síntoma más de la fragilidad de la coalición y de la dificultad para cerrar acuerdos en áreas sensibles como la vivienda.
El Gobierno insiste en que habrá acuerdo, pero la negociación se ha convertido en un pulso que evidencia la profundidad de las discrepancias internas