Maestros del teatro chileno: Diana Sanz, José Soza y Marco Antonio de la Parra reciben la Medalla Pedro de la Barra
En el corazón del teatro chileno, donde la memoria sigue latiendo entre tablas y telones, tres nombres vuelven a encontrarse bajo una misma luz. El próximo 20 de marzo, el Teatro Nacional Chileno (TNCH) será el escenario que recibirá la entrega de la Medalla al Mérito Cultural Profesor Pedro de la Barra a los artistas José Soza, Diana Sanz y Marco Antonio de la Parra. Una ceremonia que no solo distingue trayectorias, sino que consagra vidas enteras dedicadas al arte.
No se trata de un reconocimiento cualquiera. La distinción, instituida en 2001, honra a quienes han contribuido de manera sostenida a la creación y difusión cultural. Un gesto que, en esta ocasión, adquiere una densidad particular, pues los tres galardonados han hecho del teatro no solo un oficio, sino un espacio de resistencia, pensamiento y comunidad.
Desde la Universidad de Chile, la voz institucional subraya ese vínculo histórico entre la escena y la formación artística. El decano de la Facultad de Artes, Fernando Carrasco, afirmó que “la historia de las artes escénicas, su desarrollo y su profesionalización tienen directa relación con nuestra universidad”, destacando que el gesto de reconocer a estas figuras implica también relevar su aporte al conjunto de la sociedad. En esa línea, añadió que se trata de artistas que “han sabido dar miradas trascendentales de nuestra sociedad contemporánea y la realidad chilena”.
La actriz Diana Sanz con el escritor y poeta Pablo Neruda, en el marco del estreno de la obra “Romeo y Julieta”.
Carrasco insistió, además, en que este tipo de homenajes no son meramente simbólicos, sino necesarios: “La relevancia de este tipo de homenajes reside en que la cultura y las artes debe estar siempre en la discusión y en disposición para ser parte del cotidiano vivir”. Una afirmación que resuena con fuerza en tiempos donde el lugar del arte parece tensionado por las urgencias de lo inmediato.
Desde el propio TNCH, su director Cristian Keimpuso el acento en la dimensión histórica del momento. “Para nosotros, como Teatro Nacional, es muy relevante este momento, profundamente significativo”, señaló, enfatizando en el peso simbólico de una medalla que lleva el nombre de Pedro de la Barra, fundador del teatro. “Nos sentimos honrados de poder entregar este premio y de ser parte de la ceremonia (…) en el escenario simbólicamente más relevante de Chile”.
En ese mismo espacio —cargado de historia y de afectos— se desplegarán también las emociones de quienes han dedicado su vida a las tablas. Marco Antonio de la Parra, dramaturgo prolífico y figura clave del teatro chileno contemporáneo, recibió la noticia con una mezcla de gratitud y asombro. “Esta tremenda medalla que me junta con dos personas que admiro mucho y me hace sentirme tan honrado, tan agradecido, tan emocionado”, expresó el intelectual.
El dramaturgo y psiquiatra Marco Antonio de la Parra. Foto: Memoria Chilena.
“No es cualquier medalla: es el teatro en su esencia, el teatro de Chile, el que Pedro de la Barra enarboló y levantó como una bandera”, dijo, evocando una tradición que lo marcó profundamente. “Ese teatro me hizo a mí teatrero. Y por eso agradezco esta nominación con el corazón en la mano”.
La actriz y directora Diana Sanz, en tanto, sitúa el reconocimiento en una dimensión colectiva, lejos de cualquier gesto individualista. “Qué mejor que sea de parte de la gente con la que uno ha trabajado. Yo creo que es el mayor honor”, reflexionó, subrayando que se trata, ante todo, de un reconocimiento al trabajo en equipo y a la dedicación.
Su trayectoria, profundamente ligada al Teatro Nacional Chileno, se despliega como una historia de persistencia. “Creo que la mayor parte de mi vida se la dediqué al Teatro Nacional. Tanto así, que yo, sin temor a equivocarme, soy la única actriz chilena que ha estado vinculada al TNCH por más de 60 años en diferentes períodos. Por eso lo llamo mi segunda casa”, afirmó, en un vínculo que no solo habla de continuidad, sino de una forma de habitar el arte.
El actor José Soza durante la obra “Rancagua 1814”, montada en el TNCH en 1978.
José Soza, por su parte, encarna una trayectoria que ha transitado con igual solvencia entre la televisión y el teatro, manteniendo siempre una profunda raíz en la formación universitaria. Lo anterior, en una carrera que, extendida por más de medio siglo, refleja el espíritu de un teatro comprometido con lo social y lo humano.
En conjunto, los tres galardonados representan una generación que sostuvo la escena en tiempos complejos, proyectando desde allí nuevas formas de imaginar el país. Sus obras, interpretaciones y enseñanzas han contribuido a moldear no solo el teatro chileno, sino también la sensibilidad de su público.
Así, la ceremonia del 20 de marzo no será solo un acto protocolar. Implicará, más bien, un gesto de memoria y de continuidad. Un momento en que el teatro chileno —en su dimensión más profunda— se reconoce a sí mismo en las voces y cuerpos de quienes lo han hecho posible.