El “modelo Ciotti” se pone a prueba en las municipales de Francia
El 12 de junio de 2024 la derecha francesa estalló. En una tensa reunión de la ejecutiva del partido Los Republicanos, los conservadores decidieron por unanimidad destituir a su líder, Éric Ciotti, tras la decisión de tejer una alianza con Marine Le Pen para las legislativas que estaban a punto de celebrarse. El movimiento suponía la estocada al 'cordón sanitario' contra la extrema derecha, fracturando la corriente política heredera de los expresidentes Charles de Gaulle, Jacques Chirac y Nicolas Sakozy.
Desde entonces Los Republicanos han tenido un lugar complicado entrando y saliendo de los sucesivos gobiernos de Macron con Ciotti atizando críticas hacia su presunta disolución en el hipercentro macronista.
Este domingo, en la segunda vuelta de las municipales se pone a prueba ese duelo de derechas que, desde entonces, convive enfrentada y el lugar de batalla es la ciudad de Niza, quinta urbe del país.
Ciotti, 60 años, lleva tiempo forjando la idea de una unión de derechas para enfrentar a la izquierda bajo la premisa de que el macronismo quedará en la irrelevancia. Partidario de posiciones duras con la inmigración, expone que son más los asuntos esenciales que le acercan a Le Pen que a un centro con el que ha seguido pactando su ya exfamilia política. Desde Los Republicanos, que durante todo este tiempo han tenido dificultades para mantener una posición propia entre Macron y Le Pen, se le reprocha, ante todo, romper con la tradición gaullista y republicana del partido para emprender una aventura incierta.
Frente a él, por llegar a la alcaldía de la ciudad mediterránea tendrá al alcalde Christian Estrosi, afiliado ahora al partido del exprimer ministro Edouard Phillipe, en una clara línea de centroderecha liberal. En la primera vuelta, hace 7 días, Ciotti llegó primero con el 43% por el 31% de Estrossi.
La campaña ha estado plagada de golpes bajos entre ambos y el resultado del domingo puede tener una repercusión importante en las lecturas que se hagan de cara a las presidenciales de 2027. ¿Quiere el electorado conservador un pacto a nivel nacional con la extrema derecha o debe mantenerse el cordón sanitario? Los partidarios de su ruptura, argumentan mirando a la izquierda y cómo socialistas y Francia Insumisa han acabado tejiendo alianzas tras la primera vuelta de las municipales para hacerse con varias alcaldías. El secretario general del partido, Bruno Retailleau, ha querido lavarse las manos a la hora de dar su apoyo a uno u otro, algo que le ha valido numerosas críticas de la mayoría de barones del partido que apoyan a Estrosi y al republicanismo sin fisuras.
Lo cierto es que Ciotti se apoya en un fenómeno que afecta especialmente al sureste francés, donde el Reagrupamiento Nacional ha suplantado a la derecha. El caso más sobresaliente es el de Marsella donde el próximo domingo los socialistas se enfrentarán al partido de Le Pen por la alcaldía. En muchas de las ciudades bañadas por el Mediterráneo, el RN es quien disputa a la izquierda los consistorios.
Pero esta realidad, no es extrapolable a todo el territorio nacional. De momento, la formación de Le Pen se han asegurado Perpiñán, en la frontera con España. Louis Alliot logró la alcaldía en 2020 y ha sido reelegido. En Toulon, en el departamento de Var, la ultraderechista Laure Lavalette también llegó primera con un 42% y este domingo también podría alcanzar la alcaldía.
Pero más allá de estas conquistas las aspiraciones de RN de arraigarse en las grandes ciudades se frustran en Burdeos, Toulouse, Montpellier, Rennes o Estrasburgo, donde sus candidatos ni siquiera han pasado a la segunda ronda electoral. Unos resultados muy matizados que ahora dependen en gran medida de si se hacen o no con el poder en Marsella.
Tampoco Los Republicanos han obtenido buenos resultados en grandes ciudades y su gran aspiración para el domingo es que la conservadora Rachida Dati arrebate la alcaldía de París a los socialistas tras 25 años en el poder. La joya de la corona sería suficiente para tapar mediocres resultados en otras urbes del país, aunque su hegemonía siga fuerte en pequeños municipios de Francia.
Tras la primera vuelta, un triunfal Ciotti martilleaba una y otra vez el mismo mensaje en las televisiones: “La unión de derechas es inevitable y está avanzando”. El domingo por la noche conoceremos si se hace con la alcaldía e impulsa un modelo que deja muchas incógnitas sobre el futuro de los conservadores.