Todas las veces que Sánchez tuvo que hacer frente a algo “urgente” antes de presentar los Presupuestos
La nueva crisis abierta por la guerra de Irán ha vuelto a situar al Gobierno en el centro del debate presupuestario. La resistencia del Ejecutivo a presentar los Presupuestos Generales del Estado (PGE) por tercer año consecutivo ha generado malestar entre sus socios parlamentarios, que reclaman que las cuentas lleguen ya al Congreso.
La tensión se hizo visible en la sesión de control, donde el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, acusó a Pedro Sánchez de ser un “perdedor” que “se aprovecha de la guerra” para retrasar una obligación constitucional.
El presidente del Gobierno defendió que España atraviesa “una de las mayores crisis” de su mandato y pidió a los ciudadanos “ser conscientes de la gravedad de la situación del mundo”.
Sánchez evitó concretar si presentará los Presupuestos este mes, el último plazo que el propio Ejecutivo había señalado. La vicepresidenta primera, María Jesús Montero, también rebajó expectativas y se limitó a afirmar que el Gobierno “sigue trabajando” para presentar las cuentas “durante este año”.
La guerra de Irán vuelve a aplazar el calendario presupuestario en medio de tensiones con los socios
La guerra de Irán se ha convertido así en el quinto argumento utilizado por el Ejecutivo para justificar el retraso. Desde su investidura en 2023, Sánchez ha ido encadenando motivos para no registrar los PGE: primero, el anticipo electoral; después, la conveniencia de mantener los Presupuestos prorrogados para no interferir en la ejecución de los fondos europeos; más tarde, la necesidad de cerrar un acuerdo previo con Sumar por tratarse de un Gobierno de coalición; y, posteriormente, las negociaciones con los socios de investidura, que el presidente describió como “sudar la camiseta”.
A pesar de que Montero lleva meses asegurando que trabaja “intensamente” en el borrador, el proyecto no ha llegado al Congreso. La situación se complica además por el giro del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, que también ha retrasado los Presupuestos catalanes ante el riesgo de que sean rechazados.
La coincidencia de ambos aplazamientos podría dejar a Montero fuera de la negociación si abandona el Gobierno para concurrir como candidata en Andalucía.
El malestar entre los socios se ha hecho evidente. Varias formaciones reclaman que el plan económico que el Gobierno prepara por la guerra de Irán incluya medidas de Vivienda, algo a lo que Moncloa se resiste.
La tensión interna contrasta con el mensaje que la ministra portavoz, Elma Saiz, transmitió apenas 24 horas antes del cambio de postura: aseguró que el Ejecutivo “cumpliría” con su compromiso de presentar los Presupuestos este mes.
Mientras tanto, España continúa funcionando con los PGE de 2023 prorrogados, a la espera de que el Gobierno concrete un calendario definitivo.