Albares condena la “gravísima escalada” en Oriente Medio tras los últimos ataques a Irán y vuelve a insistir con el derecho internacional
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, condenó este jueves lo que calificó como una “gravísima escalada” en Oriente Medio tras los últimos ataques dirigidos contra infraestructuras energéticas críticas en varios países del Golfo y en territorio iraní.
El jefe de la diplomacia española advirtió de que estos episodios suponen un salto cualitativo en la tensión regional y alertó de sus posibles consecuencias humanas, medioambientales y geopolíticas.
En un mensaje institucional, Albares subrayó que España “condena con firmeza” cualquier acción que ponga en riesgo a la población civil y recordó que los ataques contra instalaciones estratégicas “no solo agravan el conflicto, sino que amenazan la estabilidad global en un momento especialmente delicado”.
El ministro insistió en que este tipo de operaciones violan el derecho internacional humanitario, una idea que el Gobierno español viene reiterando desde el inicio de la crisis.
El titular de Exteriores señaló que la prioridad debe ser evitar una escalada mayor y llamó a todas las partes a actuar con “máxima contención”.
Albares destacó que España respalda los esfuerzos diplomáticos de los países del Golfo para frenar el deterioro de la situación y reiteró que la única salida viable pasa por la desescalada, el respeto a la legalidad internacional y la protección de la población civil.
España pide contención y respalda los esfuerzos diplomáticos del Golfo para frenar el deterioro de la crisis
Las declaraciones del ministro se producen en un contexto marcado por el aumento de ataques cruzados en la región y por la creciente preocupación de la comunidad internacional ante el riesgo de un conflicto más amplio. En las últimas semanas, España ha mantenido una posición constante de rechazo tanto a las acciones de Irán como a las operaciones militares de Estados Unidos e Israel cuando estas no cuentan con amparo legal internacional, subrayando que cualquier intervención debe ajustarse estrictamente al marco jurídico vigente.
Albares recordó que España mantiene una relación estrecha con los países del Consejo de Cooperación del Golfo, a los que trasladó su solidaridad ante los ataques sufridos.
También expresó preocupación por el impacto que estos episodios puedan tener en la seguridad energética global, dado que las infraestructuras afectadas forman parte de corredores estratégicos para el suministro internacional.
El ministro concluyó insistiendo en que “la guerra tiene que parar ya” y que España seguirá trabajando con sus socios europeos y regionales para promover una salida diplomática que evite un deterioro aún mayor de la situación.