Alfonso Navarro, psicólogo especializado en adolescentes: "Querer proteger no justifica invadir la intimidad de tu hijo"
La preocupación de un padre por su hijo es algo de lo más habitual entre muchas familias. En muchos casos, esa inquietud suele tener justificación, pero en muchos otros no, sobre todo cuando se está invadiendo la intimidad o se tiende a desconfiar, en todos los sentidos, de estos jóvenes.
El psicólogo Alfonso Navarro ha puesto sobre la mesa uno de los debates más delicados en la era digital que engloba progenitores y descendientes, y no ha sido otro que los límites entre la protección y la invasión de la intimidad, aspecto mencionado en el párrafo anterior. "Dos de cada tres personas le revisan el móvil a sus hijos", afirma, antes de desmontar que mantener este tipo de comportamientos no ofrece soluciones concluyentes. "A pesar de eso, la mayoría no tienen ni idea del contenido que ven sus hijos ni de con quién hablan".
Desde su experiencia, el especialista insiste en que el problema no es solo la vigilancia, sino la falsa sensación de control que esta genera. "Querer proteger no justifica invadir la intimidad de un hijo", sostiene, advirtiendo de que cruzar esa línea puede tener consecuencias profundas. "Puedes romper algo mucho más importante: la confianza", añade, señalando un vínculo que, una vez dañado, resulta difícil de reconstruir.
"No vulnerar los derechos de los adolescentes"
La cuestión, por tanto, no es menor, sino que hay que aprender a 'supervisar' o 'colaborar' sin necesidad de hacerse testigo implícito de su vida privada. Varios padres no saben cómo llevar a cabo este proceso, pero el psicólogo ha ofrecido una argumentación que servirá de ayuda para muchos. Navarro plantea una duda. "¿Es posible acompañar y proteger sin espiar?". Y lejos de quedarse en la crítica, abre la puerta a nuevas formas de entender la relación entre padres e hijos en un entorno cada vez más digitalizado.
En ese contexto, el especialista ya llega a advertir de que la tecnología ha traído consigo aplicaciones que pueden llegar a ayudar a los jóvenes a entender su comportamiento y qué les puede afectar. Herramientas que, según explica, buscan ofrecer una alternativa más respetuosa, alejándose del control invasivo y apostando por el análisis responsable del entorno digital.
Navarro pone en valor especialmente el enfoque ético de estas soluciones. "No vulnera los derechos de los adolescentes", subraya, explicando que su funcionamiento se basa en "analizar el comportamiento digital de forma anónima y segura". El objetivo, recalca, es comprender detectando cambios emocionales, posibles riesgos o transformaciones relevantes, entre otros aspectos, que puedan experimentar a lo largo de sus rutinas diarias.