La AESAN lanza una seria advertencia para los alérgicos por un azúcar de supermercado
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha ampliado la información sobre la alerta por presencia de sulfitos no declarados en el etiquetado del azúcar de coco de la marca Auchan.
Se ha detectado la distribución de nuevos lotes afectados, L/0110BE, L/0407BE, L/0512BE y L/1111BE, que se suman a los comunicados previamente. Todos los productos están siendo retirados de los canales de comercialización para garantizar la seguridad de los consumidores.
Los datos del producto implicado son: azúcar de coco sin refinar, marca Auchan, presentado en bolsas de plástico de 500 gramos, con los lotes L/1004BE, L/0203BE, L/0504BE, L/1005BE, L/0110BE, L/0407BE, L/0512BE y L/1111BE. La conservación del producto es a temperatura ambiente
La información ha sido trasladada a las autoridades competentes de todas las comunidades autónomas a través del Sistema Coordinado de Intercambio Rápido de Información (SCIRI) para verificar la retirada de los productos afectados.
Como medida de precaución, se aconseja a las personas con intolerancia a los sulfitos que tengan este producto en sus hogares que no lo consuman. La AESAN recalca que el consumo de este azúcar de coco no supone ningún riesgo para el resto de la población.
Intolerancia a los sulfitos: síntomas y riesgos
Los sulfitos son conservantes autorizados que evitan la contaminación de alimentos y bebidas por hongos o bacterias. Deben figurar obligatoriamente en el etiquetado, ya sea con su nombre o mediante sus códigos de aditivos.
Aunque normalmente no causan reacciones graves, algunas personas con intolerancia pueden experimentar enrojecimiento facial, sensación de calor, molestias digestivas, dificultad respiratoria y mareos. Las reacciones graves, como asma o anafilaxia, son muy excepcionales.
Los sulfitos se encuentran en vinos, comidas preparadas, snacks y ciertos embutidos, y la ingesta máxima diaria recomendada por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria es de 0,7 miligramos por kilogramo de peso corporal.