El Gobierno pone coto a las ayudas por Irán: rebaja limitada en la luz y sin 20 céntimos al carburante
El Gobierno intenta perfilar a marchas forzadas el esperado y reclamado plan anticrisis por la guerra de Irán, entre reproches y críticas por su tardanza, cuando otros países de la Unión Europea ya implementaron los suyos la semana pasada. El Ejecutivo se escuda en que «tiene que adaptarse al impacto que estamos observando en este momento», pero desde la oposición le afean que «ya vamos tarde».
El Gobierno se debate entre contentar a sus habituales socios de Gobierno o lograr el mayor consenso posible. Mientras Sumar, Podemos, Bildu o ERC exigen que se incluya la prórroga de contratos de alquiler y la prohibición de desahucios a personas vulnerables en el decreto ley que aprobará mañana el Consejo de Ministros, PP, Vox, Junts y el PNV ya han advertido de que si se incluyen estas medidas votarán en contra. La postura de ambos bloques ha forzado a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, a afirmar ayer que el decreto solo incluirá «medidas que cuenten con consenso», lo que deja fuera las iniciativas rechazadas por la oposición. «No vamos a tener un decreto ley para que otros grupos lo rechacen. Se va a intentar que no haya ninguna cuestión que sea un problema, un obstáculo para que alguno de los que habitualmente no apoyan las medidas del Gobierno la puedan apoyar».
Fuentes gubernamentales consultadas por LA RAZÓN han confirmado que el Gobierno ha descartado «en este momento» incluir las medidas sobre vivienda y centrará el paquete de ayudas en rebajas fiscales en los sectores del transporte, terciario (agricultura, ganadería y pesca) y las industrias electrointensivas, descartando cualquier «generalización de ayudas directas», además de que las medidas se centrarán en su práctica totalidad en los profesionales, por lo que los hogares solo podrían beneficiarse de recortes en la factura de la luz. En concreto, la rebaja fiscal se centraría en la suspensión del Impuesto sobre el Valor de la Producción de Energía Eléctrica (Ivpee), la reducción en el impuesto Especial sobre la Electricidad (II EE) y una bajada mínima del IVA en la factura final.
Las mismas fuentes aseguran que el «paquete será amplio» e irá destinado «tanto a proteger a las familias como a las empresas en el corto plazo». Sin embargo, en el caso de los hogares, el propio ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ya descartó la bonificación al precio de los combustibles, como se hizo cuando la guerra de Ucrania, de 20 céntimos por litro, o la rebaja del IVA de los alimentos. «Ahora mismo no está considerada como prioridad, pero aún hay tiempo para reconsiderarlo».
Además de estas medidas coyunturales, este plan anticrisis presentará otras de carácter estructural. Este segundo bloque estaría centrado en una transformación del sistema energético que permita una mayor resiliencia ante shocks externos, «que nada tienen que ver con el funcionamiento de la economía española», como es el caso de la «crisis energética derivada de la guerra de Irán», apuntó ayer el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso de los Diputados.
Por tanto, el Ejecutivo apuesta por medidas quirúrgicas que apenas aliviarán los bolsillos de los hogares, salvo por la rebaja de impuestos en la electricidad, y evitará adoptar medidas universales como sí hizo durante la crisis energética derivada de la invasión en Ucrania «porque ahora mismo no se presenta el mismo grado de disrupción que entonces», explican fuentes ministeriales, que inciden en que «todas las que se van a tomar serán proporcionales al impacto para proteger a empresas y hogares».