Vox desvía subvenciones parlamentarias a becas en el instituto de sus gurús
Como un partido político más del sistema que es, Vox se financia, en buena medida, del dinero público que recibe del Estado. Es decir, de las subvenciones.
Unos recursos económicos que destina para fines tan diversos como becar a sus empleados en Issep, el centro privado de enseñanza que llegó a Madrid de la mano de la sobrina de Marine Le Pen, que no tiene homologados sus títulos –ni sus programas ni sus cursos forman parte del sistema universitario oficial de nuestro país– y que se constituye como Fundación (entre sus patronos se encuentra Javier Tebas).
Aunque la marca Issep está patentada por Tizona Comunicación, la sociedad que comparten los gurús de cabecera de Santiago Abascal, que son: Kiko Méndez-Monasterio y Gabriel Ariza –hijo de Julio Ariza, fundador de Intereconomía–. Ellos son los que manejan los hilos del partido y, a la vez, sus principales proveedores.
Distintos antiguos alumnos que han pasado por las aulas del centro aseguran a LA RAZÓN que el partido manda a casi toda su plantilla a estudiar en Issep, que tiene su sede en el número 9 de la calle Nicasio Gallego, donde antaño estuvo Vox y hoy aparecen domiciliadas unas cuantas empresas de Ariza. Caso de la propia Tizona, Infovaticana o Ivat SL a la que, como publicó El Confidencial, factura la mujer de Abascal.
En la práctica, el vínculo entre Vox e Issep es total. Pero no en la teoría. Porque Issep ejerce como instituto de Vox cuando en realidad no pertenece a Vox, sino a los asesores áulicos de su líder.
El alumnado, además, lo conforma en su gran mayoría la plantilla de Vox, tanto la que tiene en la sede nacional de Bambú como la que trabaja en instituciones.
Distintos antiguos alumnos que han pasado por las aulas de Issep, y también dirigentes autonómicos, desvelan a este diario que «se han firmado sucesivos convenios» entre el centro y grupos de Vox en todas las cámaras legislativas: el Congreso y el Senado, asambleas regionales o consistorios locales, para becar a cargos y asesores.
El dinero que recibe Vox del Congreso
En el caso de la Cámara Baja, según figura en el Régimen y ayudas, el grupo parlamentario Vox, al igual que el resto de partidos, recibe «una subvención fija» de 30.346,72 euros mensuales, y una subvención variable de 1.746,16 euros por cada diputado. Lo que equivale a un total de 57.623,28 euros al mes.
Un dinero que el grupo parlamentario puede gastar en becas de sus empleados para que mejoren su formación. Y las fuentes consultadas por LA RAZÓN insisten en que es así como sucede en la actualidad.
En alguna ocasión, la directriz de la cúpula de Vox a sus cargos autonómicos o locales para que sus grupos parlamentarios firmen convenios con Issep ha terminado en discordia. Así ocurrió con el defenestrado José Ángel Antelo en la Región de Murcia. «Le llamaron para que aceptase esa basura de los cursos y se negó. Lo veía muy raro, porque no eran titulaciones oficiales», afirma una fuente que trabajó en su equipo.
Una excepción, porque prácticamente todos los responsables del partido han dado su visto bueno a los acuerdos con Issep. De hecho, el centro diseña programas de formación «ad hoc» para distintos cargos.
Como «cursos de oratoria» para los diputados. O un «curso concejales» que, como figura en una promoción del partido enviada por correo electrónico a sus cuadros, lleva un 15% de descuento: «Si eres concejal, coordinador o técnico de grupos municipales de Vox». El precio es de 1.746,16 euros.
Algunos alumnos acaban en puestos de responsabilidad. El mayor ejemplo: Carlos H. Quero, la actual joven promesa que ha ganado enteros en las filas de la formación con su discurso sobre vivienda. «A los afiliados les dicen que Issep es una plataforma para poder entrar en el partido», apunta un alumno que estudió el «Programa de Liderazgo» becado por el partido.
En cuanto al claustro, si Issep no tiene homologados sus títulos, en su elenco figuran, sobre todo, dirigentes de Vox. En total, hay cinco diputados nacionales que imparten clases: el citado Quero, Rocío de Meer, Carlos Flores, Ignacio de Hoces y Manuel Mariscal. Otros «profesores» que destacan: el propio Kiko Méndez-Monasterio, al que presentan como «autor de varias obras literarias».