La SEPI pide la salida de Ángel Escribano de Indra para cerrar la fusión con EM&M
La SEPI, sociedad pública a través de la que el Estado articula el 28% del capital que tiene en Indra, ha hecho a última hora de hoy público el deseo que tiene desde hace semanas de que Ángel Escribano abandone la presidencia de la compañía. El holding considera que sólo así será posible seguir adelante con el proceso de consolidación entre Indra y EM&M, empresa de la que Escribano es propietario a medidas con su hermano Javier y que, a su vez, posee el 14,3% de Indra.
En un hecho relevante remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, la presidenta de la SEPI, Belén Gualda, ha explicado que la SEPI ha trasladado a Indra su "preocupación por la influencia que el conflicto de interés está teniendo en el análisis de dicha operación, a pesar de las medidas de mitigación puestas en marcha".
SEPI, prosigue la comunicación, ha manifestado que una eventual operación con EM&M "no debe ser concebida como instrumento para resolver el conflicto de interés, ni debe verse influida por el mismo; por el contrario, este conflicto debería despejarse antes de acometer el análisis de la operación".
Por dicho motivo, "SEPI ha solicitado que este conflicto sea resuelto de cara a poder continuar el análisis de la operación y adoptar una decisión sobre la misma que sea lo más ventajosa para Indra", concluye su breve nota.
Temor de la SEPI
La operación de consolidación entre Indra y EM&M se ha estancado en las últimas semanas cuando parecía hecha entre los deseos de la SEPI de que Escribano abandone el cargo para desbloquearla y la negativa del directivo a hacerlo. En diciembre, el consejo de Indra dio luz verde a la fusión por absorción de Escribano. Pero esta opción hubiera supuesto que la participación del Estado en la tecnológica, articulada a través de la SEPI, se hubiese prácticamente igualado con la de los Escribano. Esa posible pérdida del control de la compañía, así como el miedo a que la operación acabase casi con seguridad a los tribunales por un posible conflicto de interés de Ángel Escribano, llevaron a la SEPI a frenar la consolidación.
Hasta ahora, sin embargo, la sociedad pública no había expresado públicamente su deseo de que Escribano abandone la dirección de la compañía, punto al que se resiste. Hoy mismo, fuentes al tanto de la situación han asegurado que no tiene intención de dejar el cargo y que no había recibido comunicación alguna del Gobierno o de la SEPI para que lo hiciera. Asimismo, las mismas fuentes indican que el directivo también cuenta con el beneplácito de los distintos fondos de inversión que tienen presencia en el accionario de la firma, como Amber o Third Point
Como publicó este periódico, algunas fuentes aseguran que, pese a lo delicado de la situación, a ninguna de las dos partes les resultaría sencillo abortar el proyecto. EM&M e Indra han suscrito en los últimos meses varios contratos de colaboración al calor de los créditos al 0% concedidos por el Ministerio de Defensa para desarrollar varios programas militares. Muchos de ellos se han firmado en términos muy abiertos y sin el nivel de detalle que suelen tener este tipo de contratos. De hecho, las fuentes consultadas aseguran que, en los últimos meses, "Indra ha operado como si ya hubiese comprado EM&M". Y si la operación se fuera al traste, "el que viniera o la Sepi tendría que poner orden en esta cuestión". Además, Indra perdería la ocasión de sumar una compañía que le aporte capacidad industrial, que es uno de los aspectos en los que Ángel Escribano quiere crecer para convertir a la compañía en ese tractor del sector que persigue el Gobierno como demuestra su plan para abrir una factoría de blindados en Asturias, en las antiguas dependencias de Duro Felguera.